Cuando nos encontramos lejos de nuestro país nos damos cuenta de la buena gastronomía que tenemos.Nuestra gastronomía es el resultado de la llegada de las distintas corrientes migratorias que dejaron su huella a través de este arte.
Hasta el final del siglo XIX, el Uruguay recibió ondas migratorias de franceses, italianos, suizos y españoles, llegamos a tener más del 50 % de la población de Montevideo constituida por inmigrantes.
De la unión del indígena con el europeo surgió el gaucho que paso a reunir a sus amigos alrededor del fuego para una buena parrilla.
El asado tuvo una evolución, a mediados del siglo XIX, el rebaño uruguayo de ovinos era aproximado a 800 mil cabezas, y veinte años después, ya era de 17 millones de animales.