La evaluación en el aula. Parte II
En el primer artículo hablamos sobre qué es la evaluación y las distintas fases de la misma( aquí), ahora nos focalizaremos en qué evaluamos y cómo.
No se trata sólo de tener en cuenta un aspecto a la hora de evaluar, tenemos que evaluar los tres tipos de contenidos: conceptuales, procedimentales y actitudinales.
Cuando los contenidos de aprendizaje son conceptuales el grado de comprensión de los conceptos es ilimitado porque siempre se puede tener un conocimiento más profundo, debido a que el aprendizaje de conceptos nunca está acabado y se dá de forma espiralada. Lo que evaluamos como bueno, en cada año, es cierto grado de conceptualización porque hablamos de niveles de profundización y comprensión. Ésto lleva a plantear actividades donde los alumnos puedan demostrar que entendieron y utilizar los conceptos aprendidos. Para conocer la comprensión de un concepto se debe:
- no basarse en repetir definiciones
- los ejercicios deben permitir explicar los conceptos mediante la resolución de conflictos a partir del uso de los conceptos aprendidos.
- disciplinas como matemática, física, química, etc, son las que permiten dar respuesta a los aprendizajes de conceptos.
- las situaciones a plantear no pueden estar estandarizadas, ni tratar los últimos temas dados; es conveniente relacionar con temas anteriores o no tratados.
Muchas veces pasa que los alumnos encuentran primero la manera de solucionar el problema antes de comprenderlo y esto es lo que debemos evitar en nuestra práctica de aula.
Los contenidos procedimentales implican saber hacer, comprenderlo, representarlo como proceso. El para qué sirve, cuáles son los pasos o fases que lo configuran de la idea dominante de ese saber. Lo que define el conocimiento procedimental es el trasladarlo a la práctica.
Mientras que los contenidos actitudinales se evalúan mediante la observación del comportamiento de cada uno en situaciones conflictivas. La fuente de información para conocer los avances en los aprendizajes de contenidos actitudinales es la observación sistemática de las opiniones y las actuaciones en las actividades grupales, debates, asambleas, manifestaciones dentro y fuera del aula, en salidas, recreos, responsabilidades, actividades deportivas, etc.
Por último, es importante destacar que la evaluación debe ser un proceso abierto en el cual no sólo el docente evalúa al alumno sino viceversa también. Les brindaré un ejemplo de ello.
Cuando estuve en el año 2003 en la Escuela “Antonio Dionisio Lussich” (n°30) propuse e implanté a mis alumnos de sexto año una evaluación sobre mi trabajo con ellos.
Se les dió la elección de colocar o no sus nombres, así no se veían presionados, sino libres para expresar lo que verdaderamente pensaban.
Ejemplo de ficha evaluativa:
- ¿Te gustó trabajar este tiempo con la maestra Pamela?
- ¿Qué aprendiste con ella?
- ¿Qué aspectos de su trabajo te gustaron?
- ¿Qué cosas cambiarias de su trabajo? ¿y por qué?
- Ponele una nota del 1 al 12.
A continuación escribo tres de esas evaluaciones elegidas al azar:
Niño A)-
- Sí, mucho porque usted nos enseño a respetarla lo suficiente para que la clase le tuviera respeto y para mi lo más importante es ser respetado y saber respetar. “Por eso muchas gracias”.
- Aprendimos todo lo necesario para pasar al liceo y sobre todo nos educó.
- Me gustó como nos explica paso a paso los trabajos y ayuda al que más lo necesita y la responsabilidad con que toma su trabajo.
- De su trabajo no cambiaria nada porque para mi y creo que para toda la clase usted es una excelente maestra.
- 11 y 1/2 y espero que nunca cambie y le saque medio por sus gritos.
Niño B)-
- Sí, porque aprendimos muchas cosas que no sabiamos.
- El IVA, la Revolución Oriental, el Sistema Nervioso, y muchos temas más.
- Al enseñar te explica y sino lo entendés a veces te lo explica de nuevo.
- Que no grite tanto, que te deja el oído doliendo.
- Un 12
Niño C)-
- Sí.
- Muchas cosas como por ejemplo: el Primer y Segundo Sitio de Montevideo, el IVA, el volumen, hacer buenos esquemas, retratos, y muchas cosas más.
- Que se preocupa cada vez que nos peliamos y cada vez que tenemos un problema lo resuelve rápidamente y nos explica todo hasta que nos quede en la cabeza.
- Yo creo que nada pero algún defecto debe de tener.
- 10.
Como lo podrán apreciar no estaba haciendo buen uso de mi voz, así que al siguiente año empecé a usar canciones, cartones de colores y juegos para cambiar ese aspecto, que es esencialmente importante.
Con esta evaluación logré darme cuenta de lo bueno y de lo erróneo de mi labor. Fue bueno ver ambos aspectos para mejorar mi trabajo del próximo año.
La evaluación tiene esa doble función de evaluar y evaluarnos.
Bibliografía:
- “La Práctica Educativa. Cómo enseñar.” Antoni Zabala Vidiella. 1998.