Estudio sobre la enseñanza en Latinoamérica
Un estudio sobre la enseñanza en nuestra región elaborado por el BID concluye que en Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y el Uruguay, más de la mitad de la población entre 15 y 19 años carece de un nivel adecuado de educación y destrezas como para obtener un trabajo bien remunerado en una economía global altamente competitiva. En el caso de nuestro país esa proporción llega al 59% de los jóvenes en aquel grupo de edades. El nivel de preparación fue medido a partir de pruebas que miden aprendizaje efectivo, y no a partir del número de años completados en la escuela. Como resultado, los estudiantes latinoamericanos se están quedando atrás “en comparación con sus pares de Asia y las naciones desarrolladas en las pruebas internacionales de rendimiento”.
El estudio, que será publicado el próximo 14 de noviembre, forma parte de una nueva serie de publicaciones del BID, titulada “Desarrollo en las Américas”, y comienza con un informe titulado “Calidad de Vida más allá de los Hechos” que analiza las opiniones de los latinoamericanos sobre distintos aspectos de sus vidas y de sus países, y analiza las implicaciones que tienen las percepciones en el funcionamiento de la política y en las políticas públicas.
En nuestra región el sistema de enseñanza, por una parte, ha logrado incorporar proporciones cada vez mayores de niños y jóvenes, que completan una mayor cantidad de años de estudio; pero, por la otra, cuando se considera la calidad de la enseñanza recibida, en el caso de los países mencionados, el rendimiento del sistema no es tan positivo.
Mientras que la primera característica contribuye a la equidad social y aporta al desarrollo de las respectivas sociedades, la segunda característica debería causar especial preocupación en un mundo globalizado. Como señaló el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, “América Latina ha ingresado a una nueva fase de desarrollo y requiere que los gobiernos mejoren sustantivamente la calidad de la educación y otros servicios públicos para asegurar que los países sean capaces de competir en una economía global”.
No basta la cantidad, además se requiere la calidad.
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