Dos manuales con los que antes se aprendía de madres y abuelas
Primera nutrición. Sólo 28% de los bebés completa la lactancia y es común la carencia de hierro en los niños Ante esta evidencia, el MSP lanzó dos manuales de nutrición en esos 33 meses decisivos
XIMENA AGUIAR
Sólo 28% de los lactantes se alimenta exclusivamente de leche materna y 54% de los niños entre 6 y 24 meses tienen anemia. Frente a estas carencias, dos publicaciones para equipos de salud inician un proceso de formación sobre nutrición infantil.
“Lo que antes enseñaban las madres y las abuelas, ahora lo tienen que enseñar los equipos de salud”, dijo Florencia Cerruti, nutricionista coordinadora del trabajo “33 meses en los que se define el partido, 33 ideas para jugarlo”, herramienta didáctica publicada por la ONG Red Uruguaya de Apoyo a la Nutrición y el Desarrollo Infantil, el Ministerio de Salud Pública y Unicef.
En dos instancias de capacitación se formarán más de 200 profesionales de la salud de todo el país, empezando a encarar un problema que señalaba el último estudio de Unicef sobre el tema: la falta de una adecuada consejería en nutrición para las embarazadas y las familias.
El trabajo está fundamentado en que “la oportunidad para tener los mejores resultados de inversión en nutrición se presenta durante los nueve meses de embarazo y los 24 primeros meses de vida del niño.
Todo lo que se haga después de ese período requiere mucha inversión y poco retorno”, explicó Cerruti.
Complejo. Publicidad, estilos de vida, aspiraciones, obligaciones, falta de dinero, de tiempo o de información, y muchos otros factores provocan un hecho aparentemente menor: que un niño deje de mamar más temprano, o que ingiera insuficiente cantidad de hierro en su alimentación. Pero ese hecho influye decisivamente en el desarrollo de su sistema inmunológico, o de su capacidad de aprendizaje.
La historia nutricional empieza en el embarazo. “Si el feto no recibe la cantidad de energía que necesita, privilegia el crecimiento del cerebro en detrimento de otros órganos y sistemas. Los adultos que sufrieron desnutrición intrauterina tienen mayor presión arterial y mayor riesgo de morir por enfermedad cardiovascular”, ejemplificó Cerruti.
Pese a la importancia de este período, una de cada cinco embarazadas no aumenta lo suficiente de peso durante el embarazo (unos 12 kilos, que varía en función del estado nutricional inicial), y una de cada cinco fuma, lo que aumenta las posibilidades de que el niño tenga bajo peso al nacer, dijo Cerruti.
Para tener una adecuada nutrición durante el embarazo hay muchos pequeños consejos para seguir, difíciles de conocer sin una instancia de asesoría. Por ejemplo, se necesita aumentar el consumo de hierro, pero no es recomendable comer hígado.
Durante los primeros seis meses de vida se recomienda que el bebé se alimente sólo de leche materna. En Uruguay, sólo 28% cumple con esa exclusividad. “El problema no es sólo el trabajo de las madres, aunque ese es otro obstáculo a superar. El 50% de los destetes son causados porque la madre cree que su leche no es buena”, contó Cerruti. “Tenemos que aumentar la confianza de las madres en su capacidad”, señaló.
A los seis meses, el mensaje cambia drásticamente: se necesita añadir alimentos, en especial los que aportan micronutrientes imprescindibles para el desarrollo. La incorporación de alimentos tiene sus complejidades. “Eso explica que la malnutrición aumente en ese momento”, señaló Cerruti.
Una encuesta entre 463 niños reveló que sólo 20% satisfizo sus necesidades de hierro, 80% las de zinc y 80% las de calcio. Además, comían snacks, refrescos y otros productos con exceso de colorantes y conservantes. Por eso, también se editó el libro “Los primeros olores de la cocina de mi casa”, con recetas caseras para niños de entre 6 meses y 2 años, que será repartido entre profesionales de la salud.
Con estas medidas, se espera revertir datos preocupantes, como que 54% de los niños entre 6 y 24 meses atendidos por salud pública presentan anemia, dijo Cerruti. “Si no hay suficiente hierro durante los primeros dos años de vida, el niño queda con secuelas en el desarrollo intelectual, en la capacidad de aprendizaje, en la memoria. Eso lo hace un niño que va a tener menos oportunidades de aprender, de terminar la escuela, de conseguir un buen empleo”, enfatizó.
Una buena alimentación en las distintas etapas
EMBARAZADA Una ingesta adecuada de ácido fólico antes del embarazo y durante las primeras 12 semanas de gestación es fundamental para evitar malformaciones en el bebé.
Es importante que realice por lo menos las cuatro comidas diarias y que empiece con un buen desayuno (lácteos, pan y fruta). Necesitan consumir alimentos ricos en calcio, hierro y zinc.
El consumo diario de al menos cinco porciones de frutas y verduras de diferentes colores es importante en la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles, como enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Las expresiones “hay que aumentar un kilo por mes” y “hay que comer por dos” son mitos.
LACTANTE Para crecer fuerte y sano al niño se le debe dar solamente leche materna durante los primeros 6 meses y puede continuar hasta los 2 años o más.
Darle otros alimentos o líquidos antes de los 6 meses no lo ayuda a desarrollarse y lo pone en riesgo de enfermar más. Es necesario prepararse para amamantar: informarse y aprender una buena técnica para que el bebé pueda extraer la leche sin lastimar el pezón de la madre.
Un 50,4% de los destetes en niños menores de 6 meses tuvieron como causa lo que la madre refirió como poca o insuficiente leche. Para tener más cantidad sólo hay que ofrecer el pecho más seguido. El bebé debe marcar la duración y frecuencia.
DE 6 A 12 MESES Para que siga creciendo bien a partir de los 6 meses el bebé necesita otros alimentos además del pecho. Algunos niños los aceptarán rápidamente, mientras que otros lo rechazarán al principio. Se rehusan a las diferentes consistencias y sabores, no al alimento en sí.
Se comienza con un puré suave y que apenas se deslice en el plato. Para el primer día hay que elegir un momento tranquilo y sin distracciones. Se empezará ofreciéndole dos o tres cucharadas.
Luego puede comer carne y vísceras, cereales, frutas, verduras, yogur, queso fresco sin sal, manteca y aceite vegetal. Y a partir de los 9 meses, huevo entero, pescado y puré de leguminosas (lentejas, porotos, garbanzos).
DESPUÉS DEL AÑO El niño está preparado para integrarse a la mesa familiar. Le hace bien comer en familia y es un momento decisivo para la formación de hábitos alimentarios saludables.
Los niños precisan energía para crecer y desarrollarse, consumiendo alimentos como arroz, fideos, polenta, sémola, lentejas, papa, boniato y banana. También precisan calcio, hierro y zinc.
Los alimentos caseros son la forma más sana, cuidadosa y económica de iniciar la alimentación complementaria.
Cuando el niño está enfermo no hay que disminuir ni suspender la lactancia ni la comida. Hay que ofrecerle más comidas suaves que le gusten y el pecho con mayor frecuencia.
Trampas modernas
Durante los años `60, la lactancia bajó drásticamente. Las mujeres se incorporaban al mercado de trabajo, el biberón se asoció a la “mujer moderna” y los sucedáneos se comercializaron sin una adecuada regulación, con mensajes como “cuando tu leche no alcanza”, o “no es buena…”, contó Cerruti.