Cuento para niños: SIHUCA

Posted by Adelfa Martín julio - 26 - 2010 - Lunes Comentarios desactivados

Sihuca

Ariel Bergantini http://sonoioylustrado.blogspot.com/2010/06/ilustracion.html

El trayecto era largo, sin embargo el gusto de Sihuca por  su escuela superaba cualquier inconveniente de los que tenía  que sortear a diario para llegar a ella.  Era el último de 8 hijos e hijas, justo por lo cual le habían puesto ese nombre, Sihuca, que según sus abuelos en azteca quería decir…el más pequeño. De origen humilde y de familia prácticamente analfabeta, a veces no entendía de donde le había salido ese amor por saber, pues apenas a sus 11 años y por terminar la primaria, ya tenía planes de llegar a la universidad y estudiar para abogado, tal vez porque veía como menguaban los bienes de la familia por los robos descarados de tierras que les hacían los caciques de lo que había sido su herencia milenaria, y sin que nadie pudiera protestar.  Cada día las alambradas se les iban acercando más, quedándoles apenas unas milpitas donde sembrar lo indispensable.

Caminando hacia la escuela, a veces bajo el rayo de sol implacable y otras con una lluvia de los mil demonios, planeaba su futuro y no en silencio, sino hablando alto para el solo…Si por aquí hubiera gente, creerían que estoy loco, pensaba… El recorrido era siempre el mismo. Se había trazado algunas trochas a punta de machete que por mucho andarlas ahora eran veredas, pero al llegar la época de verano los fuertes aguaceros volvían a hacer crecer el monte en cuestión de días, así que de vez en cuando tenía que cortar de nuevo para abrirse paso.

Solo iba y solo regresaba. Hasta la mitad del camino lo acompañaba en algunas ocasiones otro chico algo mas pequeño que el, pero era muy enfermizo y era mas lo que faltaba a la escuela que lo que asistía. Así que la mayor parte del tiempo ese camino de dos horas de ida y dos de vuelta se lo echaba, como el decía, yo y mi alma… Muchas veces cuando el tiempo amanecía particularmente malo su madre trataba de convencerlo…Sihuca, pero no vayas hoy m`ijito…total, por un día…No mamà, perdóneme pero no…Ya pierdo suficientes cuando mi taita quiere que lo acompañe al pueblo a llevar las verduras…

En una ocasión le pareció oír como que alguien conversaba,  ya le había sucedido, pero por mucho que se esforzó en agudizar su atención,  de repente todo quedaba en silencio…Encontraba raro que lo que parecían voces siempre las escuchaba por donde mismo; un lugar del camino particularmente solitario. Ese día como el tiempo estaba bueno caminó algo más rápido, así que al llegar a la altura de ese lugar misterioso y dándose cuenta que aun era temprano, se sacó los huaraches y tratando de no hacer ningún ruido, se fue acercando despacito… Casi le da un patatús. Se asomó lo más silenciosamente posible detrás de unas ramas altas, y los ojos se le pusieron como platos…Sentados en el suelo alrededor de lo que le parecía un mantel, había una familia comiendo y platicando animadamente. Se sobò los ojos pues creyó sin duda estar viendo visiones.

Era una familia, claro que si, incluso había un par de niños…pero diminutos, ¡enanitos, pues!, aun mas pequeños que los que había visto en el desfile del circo que estuvo en su pueblo años atrás.  ¡Vaya, son chaneques!, ni se dio cuenta que esto lo dijo con un grito incontenible que asustó a los comensales los cuales para su sorpresa, ni se movieron de sus lugares…Sin embargo los pequeñitos si dijeron…¡es el niño!

El que parecía ser el papà se levantó y sacándose su gracioso sombrero le dijo,  ven, no tengas miedo. Nosotros ya te conocemos, pues te vemos pasar diariamente desde hace varios años… Sihuca se acercó.

A partir de ese día salía de su casa media hora antes con tal de llegar donde sus amigos y poder detenerse con ellos un rato. Así fue aprendiendo de sus costumbres y tuvo la oportunidad de conocer a otros miembros de su grupo.  Estaban allí desde tiempos tan remotos que nadie podía recordarlo, y eso que la mayoría de ellos eran bastante viejos. Su vida había sido maravillosa hasta la llegada del hombre blanco, incapaces de verlos porque no creían en ellos,  debido a la pérdida de su inocencia.  Tu gente si nos conoce y nos aprecia, le decían…Cuidan de la madre tierra, piden permiso para sembrarla o talar algún árbol lo que hacen solo cuando realmente es necesario, y además nos consideran importantes…Si,  recordaba Sihuca, pero yo siempre creí que eran historias que se inventaban para nosotros los niños.

Sihuca les contó de sus planes para cuando fuera grande. Estudiar para tener mas poder que los hombres que les robaban sus tierras, que los acorralaban tratando de sacarlos de lo que les pertenecía…a nosotros y a ustedes,  decía.

El último día de clases lo recibió particularmente alegre, pues terminaba su primaria con excelentes calificaciones. La maestra siempre lo ponía de ejemplo. Como ya era costumbre se detuvo para saludar a sus amigos, y sorpresivamente le presentaron al que llamaron “su rey”. Un anciano si cabe aun más diminuto, de larga barba y dulce sonrisa. Le pidieron que se recostara sobre una especie de cama de flores y ramas que ya tenían preparada. El así lo hizo, y mientras prendían pequeñas hogueras a su alrededor, quemando sabrá dios que clase de maderas finas que exhalaban un aroma maravilloso, le iban explicando…

Desde hace mucho sabemos que eres tú el elegido, el que logrará conservar para las siguientes generaciones estos bosques llenos de paz y generadores de belleza y salud para todos los habitantes de nuestro planeta.  Ahora vas a dormirte, pero no tienes que sentir ningún temor. Cuando despiertes lo recordarás todo, pero estarás en posición de lograr lo que ha sido tu sueño y el nuestro, por los últimos cuatro siglos…

Cuando despertó Sihuca se encontró vestido elegantemente, sentado a una mesa rodeado por otros señores de apariencia importante que lo aplaudían con entusiasmo y  le decían, felicidades Señor Presidente, ha logrado Ud. lo que ha sido su lucha personal de muchos años y el anhelo de tantos de nosotros…Que los inmensos bosques de la región de su nacimiento, hayan sido por fin designados como Patrimonio de la Humanidad…

Sihuca sonriò imperceptiblemente, dando las gracias interiormente a sus queridos amigos los chaneques, los así llamados duendes de los bosques mexicanos…

Día del Libro – 26 de mayo – Uruguay

Posted by Pamela Ferreira mayo - 25 - 2010 - Martes 2 COMMENTS

En esta semana, se celebra el Día del libro en Uruguay. Por ésto, te invitamos a utilizar tú imaginación. Te presentamos tres cuentos, el primero (para niños de 6 años en adelante) se llama “Los mejores jardineros”, trata sobre un grupo de amigos que resuelven un problemita que les surge, pero de una manera particular.

El segundo cuento, se llama “El lápiz amarillo”, y es para niños de jardinera (3,4 y 5 años). Muy sencillo y creativo.

Para los niños más grandes, un cuento clásico de Horacio Quiroga, que se llama “Las medias de los Flamencos”.

No se olviden de visitar el artículo del otro año sobre el “Día del Libro”, que les brindará más información sobre esta fecha. Hacer click aquí:

http://www.surcultural.info/2009/04/dia-del-libro-26-de-mayo/

por http://bertachulvi.files.wordpress.com

Cuento para niños: “El olvido”

Posted by Adelfa Martín mayo - 23 - 2010 - Domingo Comentarios desactivados

No es de extrañar que a sus 87 años cumplidos, D. Aureliano Garza tuviera nietos pequeños, pues ya bien entrados los 60 Abriles le había nacido una hija, la cual tenía a su vez dos, niño y niña. Los otros, los de sus hijos que nacieron en sus años mozos, eran ya adultos.

http://weblogs.clarin.com/lalomir/archives/2007/09/l...

Era costumbre que a eso de las 6 de la tarde, poquito antes del oscurecer, se sentara afuera en el porche en su vieja mecedora, a refrescarse un poco, pues en ese pueblo bien llamado El Olvido, los días de calor se sucedían uno tras otro, sin que se avizorara la mas pequeña nube que les diera ni un resquicio de alegría o esperanza de que caerían aunque fueran cuatro gotas de lluvia. Y eso… ¡desde cuando!, decía el viejo.
¿Como era en su juventud abuelo?, los niños esperaban que el comenzara a contar, pues siempre tenía historias increíbles, algunas tan fantásticas, que a los chamacos les parecía que el “abue” las inventaba.
Ah no, eso era bien distinto…Cuando yo era un peloncito así como Uds., por estas tierras no dejaba de llover ni un solo año, es mas, a veces era demasiada el agua, tanto, que una vez se nos ahogò el ganado. Ese año el río se salió de su cauce y llegó hasta acá, hasta el potrero chico, donde habíamos guardado parte de una pequeña punta que teníamos, y la mortandad fue enorme. Yo recuerdo haberme despertado poco después de la media noche por un estruendo que al principio no supe de donde venía, y comencé a llamar a mi taita…¡taita…taita!, algo pasa, además los perros empezaron a ladrar desesperadamente, aunque no intentaban salirse, imagino porque reconocían el peligro.
El caporal que dormía en la troje, ya se había despertado también y cuando llegamos a la puerta, lo vimos corriendo con los peones hacía el potrero. Cuando nosotros alcanzamos a llegar, ellos ya habían abierto las trancas, pero algunas reses especialmente becerros, pues teníamos varias vacas recién paridas, se habían ahogado y otros pisoteados por las que querían salir en estampida. Fue una pérdida enorme, ya que además arrasó con la siembra de maíz y frijol. Pero cosas como esa ya quedaron en el pasado, pues ahora, ni para remedio…
¿Y porqué ya no tenemos ganado abue?, preguntó el chamaco. ¿Tu ves arriba, el cerro pelado ese?, si le respondió, la montaña roja…si esa, bueno pues hace poco…unos 30 años (los niños se miraron con picardìa), todavía quedaba algo de verde, alguos enormes árboles y muchas plantas medicinales, donde por cierto iba yo por ellas por lo menos dos veces al año acompañando a mi abuelo, que sabía mucho de eso.
Un buen día comenzamos a ver pasar camionzotes enormes cargados de madera, los cuales bajaban especialmente de noche, y algunos de los vecinos que antes sembraban no solo para su sustento sino incluso para vender en el mercado, ahora estaban dedicados a la tala clandestina, porque les dejaba mas dinero que pelarse el lomo de sol a sol arando y sembrando…y rezando también, para que bien fuera por mucha o poca agua, o alguna plaga, no les acabara con las cosechas. Así se ganaba el dinero más fácil. Pero sucedió que en su ignorancia, no eran capaces de ver que estaban acabando, no solo con su medio de vida, sino con el de todos nosotros.
Hubo muchas denuncias, incluso metieron presos a unos cuantos, pero todo el mundo decía que a los merititos de arriba, a los que de verdad se estaban enriqueciendo con la venta de esa madera, a esos nadie los conocía…o nadie se atrevía a señalarlos, pues tenían palancas pesadas…Lo cierto es que con el paso de los años, como jamás se reforestó, pues a ellos solo les interesaba el ahorita…comenzó a dejar de llover y como pueden ver, ni una milpita con lo mas indispensable sembramos, pues para que…si sabemos que se va a secar, si es que nace.
Este pueblo ya está muerto, y casi vacío, pocos vecinos quedan. La mayoría malbarató la tierrita por dos pesos y se fueron a la ciudad…a pasar necesidades, ¡digo yo!
Nunca mejor que ahora le ha quedado que ni pintado, el nombre al pueblo…El Olvido, pues ni quien regrese…
ADELFA MARTÍN

Cuento para niños: “La rebelión de los paraguas”

Posted by Adelfa Martín mayo - 4 - 2010 - Martes 2 COMMENTS

LA REBELIÓN DE LOS PARAGUAS

(Una Primavera Diferente)

 

De esto hace mucho, mucho tiempo, estaba yo pequeñita, pero no he perdido la esperanza de volver a presenciar el espectáculo, por lo que espero con ansia cada año la misma fecha, con la ilusión infantil  de que vuelva a repetirse.

 

Yo los ví… los escuché pasar temprano en la mañana. Iban apuraditos, hablando entre ellos, susurrando.  Dejaron el camino principal y fueron a acomodarse bajo el árbol de ciruelo; aquel que comentábamos en días pasados que había crecido enormemente.

 

No llovía,  ni en el radiante cielo azul se avizoraba una sola nube, por eso no entendí el porqué de su apuro, de su prisa.

 

Brillaban a lo lejos. La humedad y su negrura, contrastaban con el sol resplandeciente, que los hacía reflejar la luz como un espejo.


 

Los observaba detenidamente. Me hacía toda clase de preguntas, de cavilaciones, ¿a qué se debe esa reunión?, ¿esa especie de confidencialidad que se adivinaba en sus cuchicheos?

 

Ni idea… nadie sabía,  de hecho. Creo que para todos los vecinos de la colina su actitud era tan inesperada, sorpresiva y llena de misterio como lo era para mí. Me propuse no perderlos de vista, así que me dispuse a quedarme todo el tiempo que fuera necesario, sin apartar los ojos de ellos.

 

Cuando el sol era más brillante,  aún  seguían allí…de pronto, observé que todos se volteaban como a mirar al cielo…era la hora nona…irguieron se al mismo tiempo, y en un hermoso baile de altos vuelos, con una gracia espléndida y maravillosa, fueron despegando del suelo y comenzaron a subir, a subir…todos al unísono…

 

Lo veía por mis propios ojos y no podía creerlo. Según iban elevándose, sin perder la gracia ni la armonía de su danza, empezó a caer lo que me pareció una nube de pétalos de flores multicolores…entonces comprendí…

 

Los paraguas negros  se despedían por este año, y recibían con honores la entrada de la primavera en el Hemisferio Norte de nuestro amado planeta Tierra.  Era el día 21 de Marzo.


Cuento para niños: “NO FUE SUEÑO”

Posted by Adelfa Martín marzo - 22 - 2010 - Lunes Comentarios desactivados

No me digan que fue un sueño. Se muy bien que no, porque perfectamente puedo distinguirlo. Lo sentí, lo palpé; se lo que viví. Tal vez quisieron que lo olvidara, pero por alguna razón mi alma, corazón y todos mis sentidos se aferraron tan fuertemente a tal experiencia que quedaron grabadas como talla en piedra, todas las cosas que sucedieron aquella inolvidable tarde…¿o fue noche? bueno, de eso si no me acuerdo.

Tengo idea que había salido al porche a descansar un rato, cuando el sol estaba ya ocultándose. Esa es una imagen que disfruto cada vez que tengo oportunidad, sobre todo porque esa pequeña terraza da justamente al oeste, y en los días claros a la hora del ocaso, el horizonte se llena de mil colores, de tonalidades que no creo haber visto en ninguna otra puesta de sol.

por http://www.cuidadoinfantil.net/

Por allí, aun lado de la cómoda silla, estaba el libro que había venido leyendo la última semana, de a poquito, en esos ratos que tomo para mi sola, generalmente al final de los usualmente arduos días. Intenté asirlo, pero pensándolo mejor, decidí entrecerrar los ojos.

Justamente estaba acomodando mejor mi cuerpo, recostando la cabeza en el cojín del respaldo, cuando unas estrellas llamaron mi atención. Me pareció inusual que a esa hora de la tarde, cuando apenas la oscuridad comenzaba a dibujarse, pudieran ser vistas con tanta claridad, resaltando vivamente de su entorno. No podía dejar de mirarlas.

En cuestión de lo que me pareció fueron fracciones de segundo, me encontré allí, si, en ellas, dentro o envuelta por esos maravillosos seres, cálidos, suaves…vivos. Todo brillaba alrededor, podía ver reflejada mi imagen mil veces, y aunque mi rostro radiante me recordaba otros tiempos, sabía…podía sentir que era yo la que vivía en aquella figura ágil, que se movía de un lado al otro con solo pensarlo.

Y no estaba sola, casi no pude reconocer a nadie, pero eran contagiosas la alegría, la paz y armonía que se respiraban, y una sensación de bienvenida, que no necesitaba palabras. Porque eso era, aparte de la suave y maravillosa música que no llegué a saber de donde provenía, las personas se miraban sonrientes y se comunicaban aunque realmente no percibí otro sonido.

La decoración era impecable, lujosa. Mesas doradas, sillas tapizadas de seda blanca, columnas y pisos de un mármol que relucía, y una majestuosidad increíble. Alguien puso en mi mano una copa del más fino cristal, con un dulce y transparente líquido que apenas probé me hizo experimentar renovadas y desconocidas fuerzas.

Aparecieron unos músicos vestidos con ropajes de gran riqueza, se sentaron y de pronto vi en sus manos instrumentos que me eran totalmente desconocidos. La música que hasta ahora había ambientado el lugar hizo silencio, y comenzaron a mostrar su arte. Parecía que cada una de aquéllas increíbles notas penetraba como el más fragante aroma los poros de la piel, mientras una sublime voz angelical dejaba salir de su garganta una hermosa canción, cuya letra se me hizo comprensible de inmediato , aunque no reconocí el lenguaje.

Justamente, ensimismada como estaba, sentí que alguien a mi espalda pasaba suavemente su mano por mis cabellos, y antes de tener tiempo de volverme, escuché una voz que decía…abuela, abuela…

Eso fue. Alguien tocó mi cabeza con el fin de que olvidara la experiencia, como seguramente era su deber, pero quizás por la coincidencia de la llamada de mi nieta en ese preciso momento, no pudo concluir su trabajo…

Decidí entrar a la casa porque ya estaba refrescando, miré a lo lejos y vi unas estrellas que titilaban alegres y que debido a la oscuridad se percibían claramente, pero aquellas en las cuales yo estuve, las de mi experiencia inolvidable, esas, habían desaparecido…

Cuento: Una Navidad Inesperada

Posted by Adelfa Martín enero - 19 - 2010 - Martes Comentarios desactivados
Tal vez es cierto que no existe la casualidad, que es causalidad. Que lo que llamamos coincidencia, no es mas que lo que tenía que suceder. La verdad es que Yara solo sabía que algo raro había pasado ese día, un día especial, ya en vísperas de Navidad.

Regresaba de su última clase, de hecho la que servìa para la despedida vacacional y para realizar la reunión anual, con el consabido intercambio de regalos, y aunque aun era temprano, ya había oscurecido como era usual en esta época del año. Entró a la tienda de la esquina a comprar un litro de leche, pues sabía que su mamà apenas acabaría de llegar del trabajo y estaría preparando lo que ella llamaba…merienda-cena.

anciana
Antes de dar vuelta a la esquina, en una banca que se encontraba bajo el farol, vio a una anciana señora sentada, con poco abrigo, prácticamente encogida sobre si misma como protegiéndose del frío. Dudó solo un instante, pero llevada por su buen corazón y por las enseñanzas recibidas, se acercó tímidamente preguntándole ¿se encuentra bien? La anciana alzó su vista, y con los ojos aun entrecerrados le respondió…si, gracias.

Yara pensó de inmediato en darle la leche que traía en sus manos, pero luego se dio cuenta que estaba fría, así que sin meditarlo siquiera, le dijo ¿quiere venir a mi casa?, vivo a la vuelta…a mi mamà y a mi nos gustaría invitarla a cenar…dicho esto la tomaba suavemente por el brazo. La señora trató de resistirse…pero agobiada seguramente por el hambre, la soledad y el abandono, se dejó llevar.

Al llegar a la casa su madre, sin aparentar sorpresa alguna, recibió a la anciana con cariño, haciéndola pasar. Yara dice… mamà ¿no tendrás alguna ropa que le sirva a la señora…? María, respondió la anciana… digo, si Ud. no se ofende. Claro que no, solo que si me lo permiten, me gustaría darme un baño, hace tiempo que no he tenido un lugar donde hacerlo…y se sonrió ampliamente, a lo cual ellas correspondieron.

Mientras la mamà buscaba la ropa, dijo María…y tu, como te llamas? Yara… ¿Yara… que? dijo la anciana…bueno contestó la niña, mi nombre no es muy usual, pero le gustaba mucho a mi abuelita paterna, que por cierto se llamaba como Ud., pero que falleció antes de yo nacer. Mi mamà se llama Isabel y mi papà Carlos…nuestro apellido es Garza…

La anciana se puso seria primero, luego pálida, y lágrimas incontrolables rodaban por sus mejillas…Dios mío… ¡gracias!, sería demasiada casualidad… ¿será posible que he encontrado a mi familia?…Isabel, al escuchar el grito llegó rápidamente donde ellas se encontraban preguntando… ¿pero… que sucede?….mamà…mamà, que la señora dice que ha encontrado a su familia…

Y María comenzó a contar su historia…

Hacia mas de 20 años al salir de su casa, un coche la atropelló. Las personas viendo que aun vivía pero llenas de temor, la dejaron abandonada a las puertas de un hospital a más de 200 Km. de distancia y sin documentación alguna, donde según le explicaron estuvo en coma por 10 años. Cuando despertó, no recordaba absolutamente nada de si misma, pero con paciencia y tratamiento poco a poco fue recuperando su memoria. En el hospital, sensibilizados por su historia, recolectaron algo de dinero para que ella pudiera llegar a la ciudad donde esperaba encontrar a su familia. Habían pasado 15 años.

Sin embargo, otras personas vivían en la que fue su casa y preguntando, averiguó que su esposo había muerto casi de inmediato, y que su hijo había sido recogido por las autoridades…o por alguien, según le dijeron. Eso bastó para que volviera a perderse de nuevo. Solo sabe que comenzó a deambular, y que al terminársele el poco dinero que traía consigo, no le quedó otro remedio que pedir limosna. Eso si, jamás abandonó la ciudad. En sus momentos de lucidez pensaba que tarde o temprano Dios le daría la oportunidad de encontrar por lo menos a su hijo…aunque ya habían transcurrido 20 años y a veces sentía que esa esperanza la abandonaba…

En ese momento, se escuchó que unas llaves abrían la cerradura de la puerta de entrada, y a Yara…corriendo y gritando que decía… ¡papà…papà! …

LA ODISEA. Resumen

Posted by Luna Isys Huayra octubre - 31 - 2009 - Sábado Comentarios desactivados

Por: Isys Cielo Lucero Luna Jiménez. Edad: 11 años

La historia además de ser una obra poética escrita por Homero el legendario poeta helénico, es una continuación de la Ilíada, un drama en el cual acontece la guerra de Troya que enfrentó a griegos y troyanos. En la Odisea, que desde mi reflexión es un poema de amor porque trata de la esperanza y confianza depositada por Penélope ante la llegada de su esposo Odiseo (Ulises: “el que odia”) sin dejarlo de amar ni un solo instante …

Seguir leyendo en: http://www.scribd.com/doc/20573236/LA-ODISEA

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por scielo.cl

Cuento para pensar y reflexionar – XVII

Posted by Adelfa Martín septiembre - 11 - 2009 - Viernes Comentarios desactivados

LA BALLENA AZUL

Quien será el chico se dijo para si la niña que leía sentada en la media luna que balanceaba su ballena azul. Para mí que es ¡El Principito! Lo parece por dicharachero y juguetón, sencillo y amable y además, pareciera que quiere jugar…

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por http://www.free.art.pl/

El niño sacó sabrá dios de donde una bengala que encendió mientras la hacia girar en sus manos, riendo con fuerza y alegría (¿o era mas bien un trozo de la nube blanca que parecía de algodón?),…mírala le decía a la niña, mira como echa chispas, como lo ilumina todo…y tu ¿que haces aquí en medio del océano…y quien es tu amiga? La niña dejó por un momento su lectura y le prestó atención…también estoy sorprendida de tu llegada… ¿como lograste acertar y aterrizar justo en esa punta de mi media luna? ¡Porque estamos soñando!, le respondió el niño de inmediato, solo de esa forma esto puede estar sucediendo… ¿estas seguro?, que va…yo llevo aquí mucho tiempo, hemos recorrido los siete mares varias veces. Si fuera un sueño…desde cuando me hubiese despertado…

La ballena solo sonreía y los miraba. Cuanta inocencia decía para sus adentros. Que poco saben del sufrir de los grandes, y de los males del mundo cuanto ignoran… ¡pero así debe ser!, porque la inocencia y la felicidad tienen cara de niño. Esos primeros frutos que dan cuando florecen, les pertenecen por completo y pobre de aquél que ose cambiar ese designio. Para eso estaba ella además, para proteger esa fragilidad a toda costa…ahora mismo, en este mismo momento y aunque las criaturas lo ignoraran, ella los transportaba dulcemente hacia el país en el que son reyes y señores; donde los pequeños del mundo que han abandonado este por la crueldad, desaprensión, y falta de humanidad de los adultos, son llevados como en un sueño. Un mágico lugar sin sufrimiento ni dolor, donde el hambre, los malos tratos o el abandono, son temas completamente desconocidos.
Ella se encargará de que lleguen al sitio que les corresponde por derecho… ¡al país de los niños felices!

Cuento para pensar y reflexionar – XVI

Posted by Adelfa Martín agosto - 12 - 2009 - Miércoles 1 COMMENT

Juan Díaz, de la Etnia Tzotzil

Salió bien temprano de su casa, con el burro cargado hasta el tope llevando los cántaros de barro, caminos de mesa, servilletas, algunas cestas y otras cositas de las que hacen las mujeres de la casa, junto con otras vecinas,  y que tanto les ayudan para redondearse el sustento. Este es un viaje que  hace cada semana, o como mucho, cada 15 días,  pues desde la sierra hasta la ciudad, con los caminos como están en estas épocas de lluvia, son por lo menos 3 horas de ida y tres de vuelta, y eso con suerte, pues muchas veces se queda por allá a dormir en cualquier rincón que encuentra, si no ha terminado de vender la mercancía. El como sea, pues siempre se lleva un envoltorio con tortilla, algo de chicharrón,  y un jarro bien llenito de pozol, y mas para preparar… pero al pobre burro a veces lo único que consigue para darle es agua, hasta que viene comiendo yerbajos que encuentra en el camino de regreso.
indigenas zotziles

Su mujer y su hija mayor son de las que se levantan de madrugadita, y mientras la escuincla ordeña la cabra, y aprovecha a recoger un poco de leña, la esposa está amasando la harina para las tortillas, recalentando el frijol que sobró de la cena y haciendo café, pues bien saben que el sale apenas amaneciendo.
A eso de las 9 de la mañana, ya su mujer está sentada en su rincón con el telar de cintura bien sujeto, tejiendo las artesanías que se llevará para la venta a los turistas, que llegan sobre todo los fines de semana o en época de vacaciones a San Cristóbal de Las Casas, allí se aposta en el mercado, para que los “caxtlanes” compren, y ojo avizor, pues bien que lo quieren engañar…o explotar, como es uso y costumbre…
Les ha dado buen resultado eso de juntarse varias vecinas, para ir haciendo lo que se necesita, pues mientras unas cardan la lana, la tiñen, y la hacen en madejas para poder tejer, otras van haciendo bien sea en telar o con agujas y estambres de colores, las cosas que ellas ven que se venden mas, agregando algo de cestería, cacharros de barro pintados, y paren de contar, pues también tienen que hacerse su ropa, la de los chamacos y la del esposo, que no sale sin su camisola de tela…Lavar, cargando el agua sabrá Dios desde donde, moler el maíz… en fin,  trabajan bien duro las pobres. A los más chicos les toca ir por leña y al hombre de la casa, atender la milpa y los animalitos que tengan.
Ese día sería distinto para Juan. Cuando iba a medio camino, se encontró con un montón de gente armada que venia en sentido contrario en un camión negro. Al acercarse se dio cuenta que eran Federales…. ¿y tu para donde vas?, para San Cristóbal… ¿y eso a que?, pues a vender mis chácharas, como siempre. Se bajaron dos bien grandotes, tomaron las cosas que llevaba el burro, las tiraron en el camión, y a el, jalándolo por la camisola, lo subieron a empujones…el burro, por allí quedó.
Chiapas, San Cristobal de las Casas, Indigenous family - Photo by German Murillo-Echavarria 0406

¿Qué si tu fuiste de los que masacraron a la gente?… ¿Qué gente?, seguramente sabes quienes son, dinos a cuantos de esos malditos conoces…pero señor ¿de que me habla?, yo hace 15 días que no bajo, no me he enterado de nada…
Juan que por cierto apenas habla español, entendía una que otra palabra de la andanada que le lanzaban aquellos tipos…todos Uds. son iguales, malditos indios…bien que saben pero se callan…se hacen que no entienden…pero de que vas a hablar, vas a hablar…
Poco a poco Juan fue entendiendo…que habían masacrado un montón de zotziles mientras rezaban en una capilla, ¡que si había mujeres y hasta niños! …No señor, yo se lo juro, no me enteré de nada, nosotros somos una comunidad pequeña y con el tiempo malo como ha estado, nadie ha llegado por allá ni nosotros habíamos venido para abajo…
Por el camino recogieron a otros 3 ò 4 que como él decían que no sabían nada de nada…Al llegar a la comandancia, los separaron y comenzaron a interrogarlos. A Juan le tocó un comandante de bastante mal genio, que cada vez que el decía no se, o no los conozco…le soltaba un puñetazo por donde lo alcanzara…así toda la noche. Al siguiente día, tempranito, volvió a entrar el tal comandante con una taza de café que le ofreció diciéndole, bien Juan…que así quede…vamos a hacer una cosa. Tu me firmas este papel…pero yo no se leer ni escribir, solo se poner mi nombre…más que suficiente le dijeron… ¿y que dice el papel?, dice que tu no has tenido que ver con nada de lo que pasó allá, y lo mas importante, que no conoces a ninguno de los que cometieron esa matanza, ni sabes quienes son…firmas y te vas…y firmó.
Juan Díaz, de raza Tzotzil, habitante de los altos de Chiapas, lleva más de once años preso, viviendo hacinado en una cárcel de mala muerte con otros 50 de sus paisanos, que al igual que el con pruebas fabricadas e identificaciones falsas, han servido de chivos expiatorios, por el atroz crimen cometido contra 45 de sus paisanos, vilmente asesinados, un día de Diciembre, de 1997…

Cuento para pensar y reflexionar – XV

Posted by Adelfa Martín julio - 29 - 2009 - Miércoles Comentarios desactivados

RECOMENZAR

Era tarde, tal vez para mí que veía sin esperanza como se acercaba el viernes sin que se hubiera producido la magia que esperaba.

No quería caer en la tristeza; en la morriña por encontrarme sola, lejos de todos y de lo que hasta ese momento había significado algo en mi existencia.

¿Es el amor  todo en la vida?, la pregunta aunque hecha en voz baja me hizo sentir pena de mi misma. Seguí caminando, bordeando la Laguna de Cajititlán, sola a aquella hora de la tarde, deseando sentirme en sintonía con los pescadores que a lo lejos tiraban sus redes sin muchas ilusiones quizás, pero disfrutando su duro trabajo en libertad.

laguna de cajititlàn

por Adelfa Martín


¿No debía ser un poco más comprensiva, más cercana?  Siempre había presumido diciendo que la tolerancia, como la comprensión y la empatía, nos acercaban a los seres puros que llamamos irracionales, y ahora estaba contradiciéndome a mi misma al ser tan dura e intransigente con una persona que era tan importante en mi vida.

Al llegar a lo alto de la pequeña colina, desde donde divisaba el idílico paisaje en todo su esplendor, me invadió de pronto una inmensa alegría.  El viernes era veinticuatro, el día de su cumpleaños. Que mejor momento para que nos sentáramos a conversar, a aclarar las cosas, a hablarnos sin dobleces, con la verdad en la mano.

Antes de retirarme, volví la mirada hacia la laguna, donde comenzaban a reflejarse los colores del atardecer… ¡esos mágicos atardeceres que me habían fascinado desde niña!

Al llegar a casa, me reencontré con el vestido blanco perfectamente colocado al borde de mi cama, como si no hubiera sido usado nunca…y a su lado, el ramo de azahar que olvidé tirar al final de aquella ceremonia, que me había hecho tanta ilusión…


Acerca de nosotros

SUR Cultural surgió en el año 2005, teniendo como objetivo el difundir todo aquello que estuviera relacionado con la cultura uruguaya. Es por eso que el primer contenido que se publicó fue sobre el Primer Encuentro Nacional de Revalorización Cultural.
Siempre que hagamos algo con verdadero gusto obtendremos la felicidad.
Así que podemos describir a SUR Cultural como el lugar donde se educa para la vida.

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