Bicentenario de Uruguay 1811- 2011

Posted by Pamela Ferreira diciembre - 3 - 2010 - Viernes 4 COMMENTS

El 2011 en Uruguay fue declarado como “Año de la celebración del proceso de emancipación oriental”. Una comisión denominada del Bicentenario fue creada para organizar dicho acontecimiento. Los festejos serán planeados en base a tres grandes hechos de nuestra historia: el Grito de Asencio, ocurrido un 28 de febrero de 1811 a orillas del arroyo del mismo nombre, en el departamento de Soriano (considerado primer paso hacia la Revolución Oriental);el 18 de mayo de 1811 – Batalla de Las Piedras, cuando las tropas encabezadas por José Artigas derrotaron a las fuerzas españolas al mando del Capitán de Fragata José Posadas; y el “Éxodo del pueblo Oriental” o “Redota”, que fue la emigración colectiva de habitantes de la Banda Oriental que siguió a José Gervasio Artigas hasta el Salto Chico (actual ciudad argentina de Concordia) después del armisticio de octubre de 1811, considerado uno de los hechos centrales y primogénitos en la formación del sentimiento nacionalista uruguayo.

por observa.com.uy

Ayer, 2 de diciembre fue presentado oficialmete el logotipo del Bicentenario en la sala Alba Roballo, del Ministerio de Educación y Cultura.

El logotipo está representado por una cinta festiva a modo de escarapela, una Sutil B generada a través de la deconstrucción de los mas importantes símbolos nacionales: los pabellones patrios. La Bandera de Artigas ubicada en la parte inferior de la estructura, como base de la Independencia Oriental. En lo alto nacen las bandas de nuestro pabellón Nacional.
Trasmite de manera amigable y fácilmente reconocible el carácter festivo, pero también la solemnidad que merece esta celebración.
los pabellones patrios.

Fuentes utilizadas:

Museos en la noche 6ª edición – Uruguay

Posted by admin noviembre - 25 - 2010 - Jueves 1 COMMENT

El viernes 10 de diciembre a partir de las 20 horas 76 museos e instituciones de todo el país abren sus puertas al público.

Museos en la Noche se ha instalado en la agenda pública como la fiesta ciudadana del mes de diciembre. Es, para la mayoría de las instituciones participantes, luego de los días del patrimonio, el momento de mayor concurrencia de público. El pasado año estimamos una concurrencia de cien mil personas.

por Mec

Desde sus comienzos los objetivos son: promover e incentivar la accesibilidad, la concurrencia y el disfrute del acervo de los museos en un horario que no es habitual, así como la renovación-formación de públicos y la promoción de espectáculos de calidad.
El resultado es una noche de variada oferta cultural de libre acceso en todo el país.

La Dirección Nacional de Cultura financia ocho museos en todo el país con el fin de garantizar los objetivos antes descriptos. Sin embargo, a diferencia de años anteriores la programación es propuesta en su totalidad por los museos participantes. Celebramos esta innovación que continúa con el objetivo de descentralizar y democratizar los recursos y fundamentalmente las ideas, promoviendo lo que este año denominamos: Uruguay, país diverso.

Gracias a los setenta y seis museos e instituciones y a las empresas que participan de esta fiesta.

Al ciudadano simplemente le decimos: Disfrutá tus museos en todos sus colores.

Feria Anual de Hecho Acá 2010- Uruguay

Posted by Pamela Ferreira noviembre - 4 - 2010 - Jueves 2 COMMENTS

A partir de este próximo viernes 5 de noviembre, se llevará a cabo la Décimo Primera Feria Anual de Hecho Acá. Como todos los años, el local físico de dicha feria es en el Parque de exposiciones del LATU.

Esta exposición tiene como propósito promover oportunidades entre los uruguayos en diferentes áreas, como los son: artesanía, diseño y arte.

Estará abierta al público hasta el 14 de noviembre  de 15 a 22 hs.

Este año, me toca más de cerca este acontecimiento, debido a que mi mamá será una de las expositoras que al igual que otras/os han invertido mucho tiempo y recursos para poder cumplir con sus sueños. Uruguayos que apuestan a trabajar de lo que les gusta y que necesitan de todo nuestro apoyo.

Los invitamos a que visiten dicha feria, y a que colaboren con este emprendimiento.

por Hecho Acá

Posted by Pamela Ferreira septiembre - 1 - 2010 - Miércoles Comentarios desactivados

Este año el Día del Patrimonio se celebrará el sábado 25 y domingo 26 de setiembre, haciendo homenaje en esta decimosexta edición al “Teatro en el Uruguay y sus personalidades”.  Las personalidades homenajeadas serán:

Florencio Sánchez
José Podestá
Trinidad Guevara
Alberto Candeau
Ángel Curotto
Atahualpa del Cioppo
Antonio Larreta
Dahd Sfeir
Estela Medina
China Zorrilla

A la brevedad subiremos la programación de dicha celebración, pero por ahora les brindamos el link con información sobre la Comedia Nacional:

http://www.comedianacional.com.uy/mvdcms/index_1.html

web del Patrimonio

Primer Congreso Internacional de Gestion Cultural – Argentina

Posted by admin julio - 26 - 2010 - Lunes Comentarios desactivados

La Universidad Nacional de Mar del Plata y la Asociación Argentina de Gestores Culturales Universitaros tienen el agrado de informar la realización del Primer Congreso Internacional de Gestión Cultural – Nuevos Paradigmas en el Marco del Bicentenario, en la ciudad de Mar del Plata, previsto para los días 21, 22 y 23 de octubre del corriente año.

El principal objetivo del mismo es crear un espacio de intercambio de ideas, experiencias y reflexiones sobre la gestión cultural, y analizar los nuevos paradigmas socioculturales de la gestión.

Las temáticas culturales en las que se centrará el congreso serán:

Formación en gestión cultural . Cultura y educación. Cultura y medioambiente. Turismo y cultura. Investigación en cultura. Cooperación internacional. Culturas originarias. Experiencias culturales comunitarias. Cultura para la transformación social. Gestión de las artes visuales, de las artes escénicas, del patrimonio cultural y de museos. Gestión cultural en el estado, en ONGs y privada.

Esta actividad, está dirigida a gestores culturales, estudiantes, trabajadores de la cultura, animadores culturales, artistas, comunicadores, docentes, trabajadores sociales y público en general.

Se entregarán certificados de asistencia.

PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE GESTIÓN CULTURAL

Nuevos Paradigmas en el Marco del Bicentenario

MAR DEL PLATA – ARGENTINA

21, 22 y 23 DE OCTUBRE DE 2010

OBJETIVOS:

  • Crear un espacio de intercambio de ideas, experiencias y reflexiones sobre la gestión cultural.
  • Fomentar la comunicación entre los gestores culturales profesionales, estudiantes e interesados en el tema.
  • Analizar los nuevos paradigmas socioculturales de la gestión.
  • Difundir el rol del gestor cultural.
  • Celebrar el 5º Aniversario de la primera graduación de gestores culturales universitarios en nuestro país.

FUNDAMENTACIÓN:

Como muchos expertos ya han señalado el campo de la cultura requiere actualmente de personal especializado y profesional que trabaje en la planificación y puesta en marcha de proyectos, programas y planes estratégicos para lograr los mejores resultados para la comunidad.

Es por ello que las universidades de distintas partes del mundo han comenzado a ofrecer carreras y especializaciones en gestión cultural, contándose en nuestro país con una variada oferta en formación superior en la temática.

Existe por tal motivo un número significativo de profesionales en la gestión cultural, haciéndose necesario también contar con espacios de encuentro, reflexión y profundización sobre la tarea de gestionar proyectos culturales en los diferentes ámbitos de la cultura. Conocer qué están realizando los colegas, compartir experiencias, expresar opiniones y difundir estudios realizados enriquecen la labor del gestor cultural.

La Gestión Cultural brinda las herramientas necesarias para la construcción de sentidos que dignifiquen, transformen y mejoren la vida de los ciudadanos. Es hoy una de las más importantes mediaciones con las que cuenta la ciudadanía. Nada mejor que un espacio de reflexión para tomar plena conciencia de ello.

Una propuesta de encuentro e intercambio como lo es un congreso permite fortalecer lazos y profundizar conocimientos. Consideramos que muchos profesionales, tanto  universitarios como terciarios y autodidactas encontrarán esta oportunidad como enriquecedora para su tarea.

Se toma como antecedente la buena convocatoria y desarrollo que se consiguió con la realización de la  Primera  Jornada de Experiencias en Gestión Cultural que se llevó a cabo el 24 de octubre de 2009, para la que se recibieron más de veinte experiencias provenientes de diversos puntos de nuestro país y hasta del exterior.

Después de una ardua selección y la confirmación de asistencia de los ponentes quedó aprobado el programa de actividades, y se comenzó la inscripción de interesados en participar como asistentes a la jornada, que llegó a unos 70 registrados.

DESCRIPCIÓN DEL CONGRESO:

El congreso se realizará durante 3 días: jueves 21, viernes 22 y sábado 23 de octubre de 2010.

En el transcurso del mismo se podrán participar de:

o   Mesas Plenarias: en las que  disertarán destacadas personalidades de la gestión cultural de nuestro país y del exterior.

o   Mesas de Ponencias: en las que se compartirán experiencias y trabajos de investigación.

o   Talleres: destinados a todo público sobre temáticas de arte y cultura.

o   Clases magistrales: dictadas por especialistas sobre temas específicos de la gestión cultural.

o   Espacio de encuentro de gestores culturales profesionales: donde se debatirá sobre la asociatividad, la colegiatura y la conformación de redes.

o   Programa cultural: se podrá disfrutar de una exposición de artes plásticas, de espectáculos artísticos y de la posibilidad de realizar visitas a bienes patrimoniales de la ciudad.

Las temáticas culturales en las que se centrará el congreso serán:

-          Formación en gestión cultural.

-          Cultura y educación. Cultura y medioambiente. Turismo y cultura.

-          Investigación en cultura.

-          Cooperación internacional.

-          Culturas originarias.

-          Experiencias culturales comunitarias.

-          Cultura para la transformación social.

-          Gestión de las artes visuales, de las artes escénicas, del patrimonio cultural y de museos.

-          Gestión cultural en el estado, en ONGs y privada.

DESTINATARIOS:

Esta actividad, está dirigida a gestores culturales, estudiantes, trabajadores de la cultura, animadores culturales, artistas, comunicadores, docentes, trabajadores sociales y público en general.

Se entregarán certificados de asistencia.

PARTICIPACIÓN:

Se podrá participar en calidad de Expositor, mediante la presentación de una ponencia que aborde algunas de las temáticas mencionadas, que no supere los 15 minutos de lectura.

También  se puede participar como Asistente a las diversas actividades que propone el congreso.

En ambos casos se entregarán certificados de participación. Todos los trabajos recibidos serán publicados en un CD que estará disponible al finalizar el congreso.

La participación es arancelada, según los siguientes criterios:

ARGENTINOS:

Expositores: $ 100-

Expositores asociados a AAGeCU: $ 50-

Asistentes: $ 50-

Asistentes asociados a AAGeCU: $ 25-

EXTRANJEROS:

Expositores: U$ 30.-

Asistentes U$ 15-

INSCRIPCIÓN:

La inscripción se realizará vía mail a: congresoaagecu, según las siguientes fechas:

ü  Inscripción de expositores y envío de resumen de ponencias: 15 de mayo al 15 de agosto de 2010.

Se enviará la ficha de inscripción junto al resumen de la ponencia, que no debe superar las mil palabras. Aclarar si se necesitará asistencia técnica.

ü  Envío de ponencias completas: entre el 15 de agosto y el 30 de septiembre.

El desarrollo completo de las ponencias debe enviarse en el siguiente formato: letra Arial 11,  interlineado 1 ½, hojas tamaño A4, márgenes simétricos de 3 cm., con una extensión máxima de 6 hojas. Notas, bibliografía y fotos (máximo 3 imágenes) en anexo.

ü  Inscripción de asistentes: 15 de mayo al 30 de septiembre de 2010.

El pago de los aranceles correspondientes a cada categoría se realizará mediante un depósito en en caja de ahorro que se informará en un futuro comunicado, debiendo estar efectuado dicho depósito e informado a la Comisión Organizadora del Congreso antes del 30 de septiembre.

MAYOR INFORMACIÓN:

aagecu.comdir

Tel.: 0223-4761851  o  Cel.: 0223-155180245

http://aagecu-mdp.blogspot.com

INSCRIPCIÓN:

congresoaagecu

INFORMES Y CONSULTAS:

Mail:  congresoaagecu o aagecu.comdir

Teléfonos: Tel.: 0223-4761851  o  Cel.: 0223-155180245

Blog: http://aagecu-mdp.blogspot.com

ORGANIZAN

Secretaría de Extensión

Universidad Nacional de Mar del Plata

Asociación Argentina de Gestores Culturales Universitarios

Cultura ¿La agenda siempre inconclusa?

Posted by Jorge Padula Perkins julio - 26 - 2010 - Lunes 1 COMMENT

Todos y cada uno de esos eventos, expresiones, hechos o actividades que producen los actores individuales o colectivos reclaman vías de encuentro con el otro. El vínculo con los públicos en cuya percepción y recepción se completa un ciclo. Sembrar noticias al respecto no asegura el florecimiento del arte ni de la cultura pero mantiene viva su presencia.

Gestión – cultural – medios – comunicación – agenda – noticias – marketing – periodismo – crítica – público

El quehacer cultural, aun cuando limitado a la actividad artística y urbana, para dar cierta cota, es amplio, plurifacético, multidisciplinar, fluctuante y mutable. Desde la ópera hasta los artistas callejeros y no necesariamente en ese orden de presentación, pasando por manifestaciones de clubes, sociedades de fomento, instituciones de diversa índole, empresas, sindicados, asociaciones, cooperativas, etc., las manifestaciones artísticas urbanas conforman una oferta de apariencia infinita e inabarcable.

Todos y cada uno de esos eventos, expresiones, hechos o actividades que producen los actores individuales o colectivos reclaman vías de encuentro con el otro. El vínculo con los públicos en cuya percepción y recepción se completa un ciclo.

El enfoque del marketing sitúa al artista en “un papel decisivo en cualquier actividad cultural”, dado que “todo producto de naturaleza cultural se forja gracias a la especializada mano de obra que el artista le proporciona” (Colbert y Cuadrado, 2007).

En ese contexto, la obra de arte como producto, no busca satisfacer las necesidades estéticas del consumidor sino invitarlo a descubrirlas en si misma. Una de definición de Mokwa (citado por Colbert y Cuadrado, 2007) afirma al respecto que “el marketing no le dice a un artista cómo crear una obra de arte; más bien, el papel del marketing es encajar las creaciones e interpretaciones del artista con una audiencia apropiada”.

Pero con o sin asesor de marketing, los productores culturales deben salir de sus espacios propios y esforzarse, de manera individual y colectiva, por “tener unas buenas condiciones de difusión” y “para que los receptores reciban una educación pensada para elevar su nivel de recepción” (Bourdieu, 2007). Para ello y siguiendo al sociólogo francés, “hay que defender las condiciones de producción necesarias para hacer progresar lo universal y al mismo tiempo obrar para generalizar las condiciones de acceso a lo universal, para hacer lo necesario a fin de que cada vez más gente reúna las condiciones necesarias para apropiarse de lo universal” (ibídem).

De lo contrario, se pregunta Muleiro (2006) “¿cómo harán los receptores de las crónicas e informes, de los relatos de los hechos, para ejercer su derecho a saber y así poder tomar las decisiones mejores en su interacción social permanente, si no acceden a textos que estén elaborados desde su punto de vista y posición…?” .

Vivimos un momento singular de la historia, afirma Reinoso (2007) dado que “por un lado, el mercado compite por los grandes públicos poniendo al espectáculo en el centro de sus desvelos, a la par que empuja hacia la estandarización. Y, por otro lado, se van conformando públicos muy diversos que exigen cosas muy distintas. En ese contexto, los medios de comunicación —y específicamente, el periodismo cultural— diversifican su oferta y su discurso con la intención de sumar nuevas audiencias.”

Paradójicamente, el periodismo especializado diversifica contenidos, ofertas y audiencias al tiempo que deja de lado múltiples expresiones culturales, que son marginadas de la agenda en tanto no contribuyen al objetivo de incursionar, a toda costa, en nuevos segmentos del mercado de las comunicaciones.

En tanto “la actividad de informar a través de los medios de comunicación representa, sin excepción alguna, una toma de posición que produce un resultado específico” dado que “los mecanismos de obtención de información, las fuentes elegidas para ello, las decisiones adoptadas sobre lo que cada información ‘vale’, y el lenguaje y la estructura de texto elegida para transmitir esa información redundan en actos de discriminación y de exclusión” (Muleiro, 2006), las posibilidades de comunicación de los productores culturales ajenos a ciertos circuitos, organizaciones o actividades reconocidos como fuentes aparece como muy estrecha.

El campo periodístico, afirma Bourdieu (2007) ostenta “el monopolio de hechos de los medios de producción y difusión a gran escala de la información, mediante los cuales regulan el acceso de los ciudadanos de a pie, así como de los demás productores culturales” a la difusión masiva. De este modo y a pesar de ocupar una posición inferior en los campos de producción, dominan en cuanto mediadores comunicacionales (ibídem).

Consecuentemente, “cualquier acción que trate de divulgar los logros más excepcionales de la investigación científica o artística más adelantada supone poner en tela de juicio el monopolio de los instrumentos de difusión de esa información (científica o artística) que ostente de hecho el campo periodístico y también una crítica de la pretensión de representar las expectativas de la mayoría que elabora la demagogia comercial de quienes disponen de los medios para interponerse entre los productores culturales …y la gran masa de los consumidores” (Bourdieu (2007).

Por su parte el campo periodístico parece estar sufriendo mutaciones intrínsecas. Fermín Fèvre (1998) afirma en tan sentido que “el crítico especializado ha sido reemplazado en los medios por cualquier otro periodista” en lo que, a su entender, constituye “una forma de muerte de la crítica” en un contexto en el que “ al quedar todo reducido a la comunicación el arte es presentado como mercancía o como espectáculo”, razón por la cual “su dimensión profunda, revulsiva, motivadora y transformadora, que abre nuevos horizontes al pensamiento y a la percepción, está ausente, en el mensaje, comunicativo en los medios”.

“En este contexto –asegura Reinoso (2007)- , algún sector del periodismo cultural pasa a sacralizar los números en detrimento de otros valores. Por ejemplo, un concierto exitoso será el que reúna el mayor número de asistentes. Una novela exitosa será la que venda más ejemplares. Un programa de televisión exitoso será el que coseche más rating. La calidad pierde a manos de la cantidad. Y el periodismo cultural, con críticos muchas veces complacientes con la industria del entretenimiento, acaba sirviendo a esos parámetros”

Es que los medios no se limitan a transmitir sino construyen acontecimientos y forman un mundo particular a través del discurso. “No existe discurso que no sea generado bajo condiciones sociales determinadas de producción, no existe discurso que sea recepcionado fuera de toda condición social de recepción (y, como consecuencia, que no esté marcado por esas condiciones)” (Ipola, 2008).

A los ojos del observador interesado, la cultura se percibe con los colores, brillos y formas de las imágenes de un calidoscopio en constante y rico surgimiento y movilidad. Refiriéndose a la publicidad y el consumo, Alberto Borrini (1980) afirmó que “así como esta sociedad consume jabones y automóviles”, “también consume en cantidades jamás registradas anteriormente libros, música, revistas, medicamentos, cuadros, conciertos, obras de arte. Esta sociedad consume hasta los libros de los que están en contra del consumo”.

Para estimular el consumo en ese rico espectro cultural resulta necesario dar noticia de todo ese acontecer, porque es mediante la comunicación como se conectan los productores culturales con sus potenciales consumidores. Es necesario buscar caminos concretos dentro de lo que la realidad presenta.

En el proceso de construcción de la agenda –dice Muleiro (2006)- hay “una gama de decisiones que surge de las reacciones de un medio en su contraste y su competencia con otros. Es frecuente que un flash de una estación de TV dedicada a las noticias lleve a las agencias a correr detrás de un hecho, no necesariamente prioritario. Las agencias empujan a otros medios a dedicarle tiempo y espacio al tema, que queda instalado acaso a partir de una iniciativa aislada”.

Por un lado entonces esa necesidad comunicacional puede intentar canalizarse a través de los medios de comunicación social arraigados en el sistema, para lograr, de alguna manera, encontrar un espacio en su agenda e ingresar en ese proceso de “contagio intermediático” que señala Muleiro (Ibidem).

Para afrontar esta empresa es necesario transmitir señales que orienten a la formación de una imagen de los hechos culturales propuestos. En tan sentido es recomendable la creación de canales de comunicación con los medios ante los que se pretende hacerse “visible”.

La actividad en tal sentido no deberá limitarse al envío de gacetillas, sino basarse en una labor de relaciones públicas que incluya la facilitación del trabajo periodístico (notas redactadas en formato tipo, agregado de fotografías y videos, etc.), invitaciones a visitar la sede o lugar de actividades y a presenciar la acción, aun más allá de lo que puntualmente queramos promocionar. Se trata de crear una corriente de buena voluntad que facilite los mecanismos de interacción y redunde en beneficios mutuos. (Padula Perkins, 1998).

Por otra parte, sin que resulte una actividad ni exclusiva ni excluyente respecto de lo antedicho, las organizaciones o los actores culturales tienen a su alcance el amplio espectro comunicacional que representa y vehiculiza Internet. Como es sabido a través de la web no solo pueden hacerse cadenas de correos electrónicos para la difusión de un evento artístico o cultural. Existen en línea numerosas plataformas y publicaciones dispuestas a incorporar y transmitir el mensaje de los distintos actores culturales.

También son de fácil acceso y desarrollo los blogs, esos espacios virtuales que permiten cargar contenidos artísticos y de difusión como textos, dibujos, fotografías, audios y videos. Asimismo hay muchos espacios en los cuales se pueden crear canales particulares, y las redes sociales sirven también de soporte para distintas formas de comunicación.

Asimismo resulta apta la utilización de instrumentos tradicionales como volantes, plaquetas, afiches, charlas, etc. y medios de comunicación alternativos según su ubicación geográfica, temática u orientación general, ya que no siempre los públicos a los que se pretende acceder son usuarios asiduos de Internet, pudiendo ser muy cercanos y accesibles mediante tecnologías menos sofisticadas.

Al respecto y tal como indica Fainholc (2004) “democratizar y afianzar la sociedad del conocimiento no implica sólo el acceso a las tecnologías” sino también “comprenderlas, apropiarlas crítica y reflexivamente y otorgarles un sentido personal y sociocomunitario”.

La comunicación y difusión de las realizaciones resulta una herramienta indispensable a la hora de promover el vínculo entre productores y consumidores culturales.

Estar en la agenda de los grandes medios es un camino. Asociarse tácita o explícitamente con agendas alternativas es otro. Autogestionar la difusión también. Siempre se tratará de agendas inconclusas a la cuales la producción cultural debe intentar acceder. En tal sentido todos los caminos comunicacionales resultarán válidos en el esfuerzo por patentizarse ante los otros.

Por eso, fuere importante o modesto el resultado alcanzado en cada oportunidad, los actores culturales deben apostar constantemente a todos los medios de comunicación a su alcance como vías de enlace con los potenciales receptores. Sembrar noticias al respecto no asegura el florecimiento del arte ni de la cultura pero mantiene viva su presencia.

Bibliografía y fuentes:

Borrini, Alberto (1980): Publicidad: El quinto poder. Ediciones El Cronista Comercial, Buenos Aires.

Bourdieu, Pierre (2007): Sobre la televisión. Anagrama Compactos, Barcelona.

Colbert, Francois y Cuadrado, Manuel (2007): Marketing de las artes y de la cultura. Ariel Patrimonio, Barcelona.

Fainholc, Beatriz (2004): Lectura crítica en Internet, Homo Sapiens, Rosario.

Fèvre, Fermín (1998): El arte y los medios de comunicación. En Boletín N° 2 de la Academia Nacional de Periodismo. En línea: http://www.academiaperiodismo.org.ar/boletines/boletines-02-0004.htm [Consulta: 12-ENE-2010]

Ipola, Emilio de (2008): Voz “Discurso social”. En: Altamirano, Carlos: Términos críticos de sociología de la cultura, Paidós, Bs.As.

Muleiro, Hugo (2006): Al margen de la agenda. Noticias, discriminación y exclusión. Fondo de Cultura Económica de Argentina, Buenos Aires.

Padula Perkins, Jorge E. (1998): Comunicar. Necesidad de cada uno al alcance de todos. En: La difusión de las organizaciones de la comunidad. “1996. Premio Nacional Innovación Social”, Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad (CENOC), Buenos Aires.

Reinoso, Susana (2007): Comunicar cultura en la sociedad global. En Enciclopedia Instituto Cervantes, anuario 2006-2007. En línea:

http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/medios.htm [Consulta: 13-ENE-2010]

CULTURA. ENTRE INTELECTUALES, GESTORES Y MILITANTES

Posted by Jorge Padula Perkins mayo - 19 - 2010 - Miércoles Comentarios desactivados

En presencia de un creciente desarrollo del quehacer cultural asociado a la figura del gestor, parece oportuna una reflexión respecto de quienes han tenido y tienen roles preponderantes en la materia.

Carlos Altamirano (2008) señala al intelectual como una “Figura característica de la modernidad” que se halla “conectado al mismo tiempo, por intermedio de una tradición y de una genealogía, con quienes en las sociedades premodernas encarnaban el poder cultural o desafiaban la definición oficial de la realidad en nombre de una verdad más profunda. Sacerdotes y profetas son antepasados más o menos lejanos del intelectual”.

Definidos por Bourdieu como aquellos que en las sociedades modernas tienen “el monopolio de la producción de los bienes culturales” (ibídem), los intelectuales actúan en la teoría del sociólogo francés en el marco de un “campo cultural”, espacio relativamente autónomo en el que “luchan por el monopolio de la producción cultural legítima con arreglo a estrategias que dependen de la posición que cada actor, individual o colectivo, ocupe en el campo” (ibídem).

Estos intelectuales aparecen entonces como los productores históricos de hechos culturales, fueren sacerdotes, profetas, escritores, actores, artistas plásticos o filósofos.

Por su parte, los militantes de la cultura, se presentan como actores menos formales, alternativos y profundamente comprometidos con una orientación ideológica. Por definición el militante es quien adopta y defiende una ideología.

por http://cms7.blogia.com/

Para la agrupación estudiantil Franja Morada el militante “cree en una verdad que lo trasciende y da sentido a su vida. Esta verdad es su ideología, la ideología que comparte con sus compañeros y expresa su lucidez. La ideología que hace de él un sujeto y no un objeto de la historia.” ( http://www.siemprefranjamorada.com.ar/que-es-un-militante – sin fecha )

El escritor Alfredo Di Bernardo (2009), refiriéndose a si mismo, dice en un reportaje: “Me defino, primero, como escritor y después como una categoría que sería militante cultural porque creo que la tarea del artista no se agota en su actividad, específica y técnica, sino que se extiende al utilizar esas facultades en función de algún fin que ayude a modificar la realidad en que está. En mi caso tiene que ver con la difusión y el trabajo con gente joven. Y si bien no he tenido esa experiencia de la militancia política, rescato la cuestión de hacer algo desinteresadamente, en función de un propósito o una meta”.

Más cercana a nuestros días, aunque sin anular la vigencia de las figuras expuestas, aparece la del gestor cultural. La tecnicatura en la especialidad, ofrecida por la Universidad Nacional de Mar del Plata señala al respecto que:

“Al término de la carrera el Técnico Universitario en Gestión Cultural, será capaz de:

• Planificar, gestionar y evaluar proyectos culturales en ámbitos públicos y privados.

• Asesorar y coordinar museos, centros culturales, parques y ámbitos temáticos naturales y/o paisajísticos, acciones de puesta en valor de bienes patrimoniales y comunitarios en general, capaces de brindar distintas actividades de animación socioculturales y educativas.

• Ofrecer alternativas al uso del tiempo libre en la sociedad en el marco del municipio y región en la que se desempeña el graduado.

• Analizar críticamente distintas manifestaciones del arte y la cultura en general.

• Diagnosticar y realizar estudios de campo a los efectos de poner en marcha diferentes proyectos en la localidad y en la región.”

Así entonces el gestor cultural se presenta como un profesional capacitado técnicamente para el desempeño de tales funciones. No obstante sus atribuciones no se reducirían al aspecto formal, sino que debería estar en condiciones de involucrarse desde una perspectiva de mayor compromiso político.

Para Kusch, citado por Olmos y Santillán Guemes (2004) “lo que el gestor cultural recoge es la voluntad cultural. Esta, por su parte, puede cristalizarse de muchas maneras, ya sea en política, en costumbre o en expresión artística”…es, afirman los autores, “un operador del sentido y, en consecuencia, un factor clave a la hora de la decisión cultural, a la hora de optar entre lo cultural y ‘lo ajeno’”.

¿Entonces, por formación académica el gestor cultural torna en un intelectual y por compromiso en un militante de la cultura?

¿Y acaso el intelectual no puede ser gestor y militante?

¿No puede ser el militante, en algunos casos, no solo un individuo comprometido ideológica y emocionalmente, sino también un gestor eficiente y un intelectual socialmente aceptado?

Adolfo Colombres (2008) estima como claras las diferencias al afirmar que “el perfil del gestor cultural nada tiene ya que ver, gracias a la creciente colonialidad de las ciencias sociales, con el de un militante de base que opera en su cultura y desde ella se proyecta hacia los otros campos del quehacer, para fortalecer la identidad y conciencia de su comunidad a fines de que ésta pueda defenderse mejor de toda forma de opresión”. Más aun, anatematiza su funcionalidad aseverando que “se trata más bien de un profesional con formación universitaria, por lo común proveniente de la clase media e incluso alta, o de un intelectual con un vasto currículum vitae y cursos de postgrado en el exterior que ostenta como broches de oro.” (ibídem)

A la luz de estas afirmaciones, los interrogantes antes planteados parecen tener como respuesta común que la formación en gestión cultural no garantiza la eticidad de su desempeño en función de las necesidades culturales de los grupos o sectores sociales que reclaman su visibilidad en el espacio hegemónico, en tanto “un gestor cultural no puede ir a gestar creativamente las culturas subalternas, pues eso sería usurparles un rol fundamental para su liberación con un método paternalista, por seductores que resulten sus frutos” (ibídem) y solo si se limitase “a proveer, a activar los mecanismos de la conciencia reflexiva y apoyar humildemente el proceso con las armas de su especialidad, pero como un simple asesor” estaría ofreciendo una contribución positiva, papel que, según Colombres (2008) “muy pocos gestores se allanarán a cumplir” por “simple y subordinado….después de haber estudiado varios años para conducir los ‘altos destinos’ de la cultura”.

Desde otra perspectiva ideológica, el peruano Germán Carnero Roqué (2007), entrevistado por Rosina Varcalcel, ante la pregunta ¿El gestor cultural es una militancia?, responde afirmativamente: “Sí. Yo adquirí una dimensión muy importante que es la de la gestión cultural, porque yo creo que los problemas fundamentales de la humanidad son problemas culturales, y de lo que se trata es de lograr una cultura de paz y la cultura de paz no es más que la democracia; me impregné de la saludable filosofía “Unesquiana” (dice en relación con su actividad en la UNESCO) .A través de los cargos fui asumiendo la cuestión cultural como una militancia, sigo en eso de una manera u otra y ahí estaré hasta cuando pueda… el interés por la cultura en las élites gobernantes es mínimo, hay que buscar recursos, estoy convencido que los grandes problemas del Perú son problemas culturales. Este desencuentro cultural que padecemos desde la conquista española está ahí todavía, está ahí, pues, y significa intolerancia, racismo, prejuicios.”

Más allá del uso descalificador que de la denominación hace Colombres (ob.cit.), los intelectuales ofrecen también una perspectiva de inconformismo creador. Para Gramsci, según Altamirano (2008) “cada clase genera sus propias categorías intelectuales –los intelectuales ‘orgánicos’ de una clase-, pero la disputa por la supremacía social requiere también el esfuerzo por conquistar ideológicamente a los intelectuales procedentes de otros grupos –los intelectuales ‘tradicionales’-“ , situación en la cual la sociedad civil era vista como “el espacio de un combate cultural que hacía de los intelectuales actores centrales de la lucha por el consenso y la conquista de la hegemonía” (ibídem).

Como poseedores del capital cultural, los intelectuales son para Bordieu (citado por Altamirano, 2008) “miembros de la clase dominante pero en la condición de fracción dominada de los dominantes. Esta posición socialmente ambigua –dominados entre los dominantes- los inclina a “mantener una relación ambivalente, tanto con las fracciones dominantes de la clase dominante (‘los burgueses’) como con las clases dominadas (‘el pueblo’)”.

A la luz de lo referido se deduce que el compromiso con la cultura y el marco ideológico dentro del cual éste se asume, es lo que marca las diferencias y no así la dimensión personal/profesional (intelectual, gestor cultural o militante) desde la cual se produzca el involucramiento.

Bibliografía y fuentes:

Altamirano, Carlos (2008): Voz “Intelectuales”. Altamirano, Carlos: Términos críticos de sociología de la cultura, Paidós, Bs.As.

Carnero Roqué, Germán (2007): Carnero Roque: Cantos y confesiones por Rosina Valcarcel. En línea. http://isla_negra.zoomblog.com/archivo/2007/12/29/german-Peru-Carnero-Roque-Cantos-y-con.html [Consulta: 31-DIC-2009]

Colombres, Adolfo (2008): Jugar en el bosque cuando el lobo no mira ¿Militancia cultural o gestión profesional? . En : II Congreso de Cultura, Mar del Plata, septiembre 2008. En línea.

http://www.scribd.com/doc/6000540/Militancia-Cultural-o-Gestion-Profesional [Consulta: 31-DIC-2009]

Di Bernardo, Alfredo (2009): Declaraciones al diario “El Litoral.com”. En línea. http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2009/01/03/nosotros/NOS-05.html [Consulta: 30-DIC-2009]

Olmos, Héctor A. y Santillán Güemes (2004): “El mundo en gestión”. En: “El gestor cultural. Ideas y experiencias para su capacitación”, CICCUS, Buenos Aires.

http://www.siemprefranjamorada.com.ar/que-es-un-militante/ . En línea. [Consulta: 30-DIC-09]

http://www.mdp.edu.ar/uabierta/general.htm [Consulta: 31-DIC-2009]

Fuente Original: www.eumed.net/rev/cccss/07/jepp.htm

Gestor cultural ¿creativo o administrativo?

Posted by Jorge Padula Perkins mayo - 12 - 2010 - Miércoles Comentarios desactivados

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?. He aquí algunas reflexiones en torno de estos interrogantes.

Gestor – cultural – profesional – arte – sociedad – académica – creatividad – administración – status – rol – motivación – diseño – curriculum

 

Vivimos tiempos en los cuales las actividades culturales están íntimamente vinculadas a la figura del gestor cultural.

Se trata de una profesión nueva que ha germinado al calor de la revaloración de la cultura misma y de la asociación de ésta con la sociedad, la identidad, el patrimonio, la economía y otros aspectos de la vida humana.

El profesional en gestión cultural se ha instalado como una necesidad para el desarrollo de actividades relacionadas al arte y la cultura aun cuando éstas han tenido lugar a través de la historia de la humanidad sin que interviniese en ellas un gestor formalmente constituido como tal.

Es por este motivo que resulta útil proponer caminos de indagación respecto del rol que le cabe desempeñar al mismo.

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?

Sánchez Cerro (1979) ha escrito un trabajo sobre el status profesional del bibliotecario que resultará de utilidad para trazar un paralelo con el gestor de la cultura.

“Respecto al concepto de status –asevera- hay que subrayar que éste hace referencia a la posición que un individuo ocupa y no al individuo mismo” , como así también que “la manifestación principal del status es el rol, vale decir la conducta que los demás esperan de quien tiene una determinada posición” (ibídem).

A su vez puede distinguirse entre status “adscrito, que se asigna en virtud de motivos que la persona difícilmente puede cambiar y el status adquirido, el cual se debe a los propios actos y decisiones de la persona” (ibídem)

Sin lugar a dudas quien se forma en carreras de grado o de posgrado en gestión cultural consigue para si un “status adquirido” en orden a su capacitación. Es así como el gestor cultural se configura como el individuo apto, académica y socialmente reconocido, para llevar a cabo una serie de actividades en torno de manifestaciones del arte y la cultura.

Para el Instituto Universitario Nacional del Arte, los egresados de su Especialización en Gestión y Administración Cultural, “podrán desempeñarse con total idoneidad en la toma de decisiones vinculada a la planificación y diseño de proyectos culturales de envergadura, así como en el campo de la gestión y administración tanto en el ámbito privado como en la órbita del Estado.”

Por su parte FLACSO ofrece una formación de posgrado en Gestión Cultural y Comunicación, destinada a capacitar “agentes culturales del área pública y privada”, con particular atención en “las técnicas de gestión y de administración culturales, contemplando tanto sus aspectos teóricos como su aplicabilidad práctica en nuestro país y la región”.

La propuesta de la tecnicatura en gestión cultural de la Universidad Nacional de Mar del Plata apunta mientras tanto a “la formación del gestor cultural, basada en la necesidad de una nueva generación de capacitadores en el área” que “pueda realizar con solvencia académica; operaciones, gestiones, animación y gerenciamiento cultural”.

En estos ejemplos se aprecia que, salvedad hecha de la referencia a la animación que se hace en el último caso, el status adquirido que ofertan las instituciones académicas como producto de la formación, es predominantemente el de un gestor cultural orientado al diseño, la planificación, ejecución, gerenciamiento y administración en el área pública o privada.

Nada se dice respecto de la creatividad, la imaginación, la audacia, la operatividad, la indagación o la búsqueda, como virtudes deseables en la figura del gestor de la cultura.

El status que la sociedad, a través de sus instituciones de educación formal propone para el gestor cultural está más cercano al del administrador que al del creador.

Colombres (2008) afirma que “el perfil del gestor cultural nada tiene ya que ver, gracias a la creciente colonialidad de las ciencias sociales, con el de un militante de base que opera en su cultura y desde ella se proyecta hacia los otros campos del quehacer” sino que se trata “de un profesional con formación universitaria, por lo común proveniente de la clase media e incluso alta, o de un intelectual con un vasto currículum vitae y cursos de postgrado en el exterior que ostenta como broches de oro” y no de emergentes propios de los grupos sociales en los que pretenderá hacer ejercicio de su profesión.

La sola idea de gestión cultural implica para Colombres (ibídem) “una obligación de rendir cuentas, que se instrumenta a través de informes y balances sobre el uso tanto del presupuesto asignado como de los otros recursos puestos bajo su control” al punto de homologarse el verbo gestionar con el de gerenciar. Mientras tanto es muy poco común que el promotor cultural nato, surgido de la realidad productiva cultural de un grupo social, “tenga recursos que administrar y sobre los cuales deba rendir cuentas. Rara vez habrá un presupuesto depositado en un banco. Los proyectos surgen de un deseo profundo o una necesidad imperiosa, y los recursos irán apareciendo sobre la marcha en escasa medida, aportados en forma solidaria por quienes se sienten militar en una causa que mejorará sensiblemente su calidad de vida, al dar a ésta un sentido profundo” (ibídem)

Ahora bien ¿cuál es el rol que se presume desempeñe el gestor cultural en función de ese status que en la sociedad alcanza?

Pueden considerarse al respecto tres aspectos :

a) El rol prescripto. Es un sistema de expectativas que existen en el mundo social respecto del ocupante de una posición o status. Tales expectativas refieren a su comportamiento en relación con los otros.

El maestro o el médico habrán de conducirse dentro de los esquemas que en su sociedad y su cultura lo hacen maestros o los médicos.

El gestor cultural, en tanto figura novedosa en el medio, ¿habrá de asimilarse a los parámetros prescriptos para los intelectuales, los artistas o los administradores?

De acuerdo con las propuestas de formación que se han visto, el rol prescripto para el gestor cultural es fundamentalmente el de un desarrollador y administrador de proyectos con características gerenciales.

b) El rol subjetivo. Remite a las expectativas específicas que el ocupante de una posición percibe como aplicables a su propio comportamiento cuando interactúa con los ocupantes de otra posición. Es lo que desea hacer quien desempeña el rol.

Lo que el gestor cultural desee ser y hacer estará íntimamente relacionado con su cosmovisión y con su mirada respecto del arte y la cultura. Estará vinculado a su perspectiva de aproximación y compromiso con el hecho cultural.

La experiencia personal de interacción con sujetos interesados en realizar estudios de gestión cultural, o ya involucrados en ellos, permite visualizar  diferentes expectativas al respecto. Muchos de esos individuos denotan intereses relacionados al desarrollo de las propias actividades artísticas que presumen podrían ser motorizadas a partir de los saberes de gestión. Otros están claramente definidos por una vocación administrativa. Algunos se perciben como motivados por utopías de “salvataje” de expresiones culturales espontáneas de ciertos sectores sociales.

c) El rol actuado o desempeñado. Se asocia con los comportamientos manifiestos específicos del ocupante de una posición cuando interactúa con los ocupantes de alguna otra posición. En una resultante de fuerzas entre lo esperado, lo deseado y lo posible. En definitiva el desempeño real y concreto del profesional, en este caso del gestor cultural, en orden a su realidad, su visión y su compromiso personal.

Al respecto no es descabellado presumir que la predisposición a la acción espontánea y creativa sea de algún modo encorsetada por la formación académica estructurante que denuncia Colombres (2008) cuando asegura que los medios académicos “piden al gestor cierta sensibilidad social en el ejercicio de su profesión, lo que es de por sí una confesión de que se opera desde arriba hacia abajo, promoviendo una acción dentro de grupos subalternos ajenos a su esfera social, y sin contar mayormente con ellos, pues si se tratara de un proyecto compartido y cogestionado este requisito estaría de más.”

Tenemos entonces una figura de gestor cultural orientada, por status social, formación académica y rol prescripto, al diseño y gerenciamiento de actividades de esa índole.

Según se desprende de la mayoría de los programas de estudio, el gestor de la cultura no se forma en técnicas de creatividad para la innovación o la generación de ideas, tampoco en actividades de interacción grupal ni en animación social, que promuevan un perfil participativo, proactivo y creador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Las carreras de grado y postgrado en gestión cultural se construyen sobre diseños curriculares orientados a la formación de gerenciadores eficientes, capaces de realizar proyectos estratégicos y administrarlos en todos sus aspectos, incluyendo el manejo de fondos y aun su captación en el mercado.

Algunos programas incluyen conocimientos generales sobre las distintas disciplinas artísticas, en tanto presuponen que el desempeño profesional requiere una íntima ligazón con ellas. Otros carecen de tal interpretación y oferta de contenidos.

Ahora bien, no hay duda de que la formación en gestión cultural se orienta a la administración y no a la creación. Por lo tanto no se puede esperar ni reclamar de los profesionales de tal modo capacitados que tornen en militantes dispuestos a poner al servicio de la cultura su imaginación y creatividad. Tampoco que palpiten emocionados las alternativas de las artes en las cuales siquiera se interiorizan. El gestor cultural es un administrador orientado en actividades culturales, como podría serlo en cualquier otra actividad humana.

Esto último no anula la posibilidad de que algunos gestores culturales estén personalmente motivados a transitar caminos de creatividad que los constituyan en socios de las utopías que propulsan desarrollos artísticos y sociales. Bienvenidos ellos.

 

 

Bibliografía y fuentes:

Colombres, Adolfo (2008): Jugar en el bosque cuando el lobo no mira ¿Militancia cultural o gestión profesional? . En : II Congreso de Cultura, Mar del Plata, septiembre 2008. En línea. http://www.scribd.com/doc/6000540/Militancia-Cultural-o-Gestion-Profesional [Consulta: 31-DIC-2009]

Sánchez Cerro, Graciela y otros (1979): Status del profesional bibliotecario en el Perú. En: Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. Nº 26-27, pp. 261-270. Lima, 1979. En línea http://bvirtual.bnp.gob.pe/cod_libro.php?cod_libro=821 [Consulta: 30-ENE-10]

http://comunidadmadariaga.blogspot.com/search?q=status [Consulta: 30-ENE-10]

www.bautistas.org.ar/educacion/socorro1.pdf [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.iuna.edu.ar/posgrados/carreras/index.php [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.flacso.org.ar/formacion_posgrados_contenidos.php?ID=52 [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.mdp.edu.ar/uabierta/oferta/carreras/gestcult.htm [Consulta: 30-ENE-10]

Fuente Original:

http://www.ellibrepensador.com/2010/02/03/gestor-cultural-%C2%BFcreativo-o-administrativo/

Programa de Popularización de la cultura científica – Uruguay

Posted by admin abril - 12 - 2010 - Lunes Comentarios desactivados

Del 5 al 26 de abril las instituciones pueden solicitar conferencias de cara a la

Semana de la Ciencia y Tecnología 2010 a desarrollarse del 23 al 30 de mayo del 2010.

Organizan: DICYT – MEC / IIBCE / LATU / INIA / Ciencia Viva / Fac. Ciencias / Fac. Química / SUPCYT / Centros MEC.

La Semana es uno de los más grandes eventos de comunicación de la ciencia uruguaya y ya va en su 5ª edición, este año será del 23 al 30 de mayo. Las fechas y los plazos de inscripción son los siguientes:

a) Inscripción de Instituciones solicitantes (escuelas, liceos, escuelas técnicas, ONGs, etc.): del 5 al 26 de abril de 2010.

b) Inscripción de Jornadas de Puertas Abiertas: a partir del 19 de abril de 2010 (sin plazo límite).

- Contacto Nacional: Prof. Leonardo Laborde (Secretario Técnico Programa de Popularización de la Cultura Científica). E-mail: llaborde .

- Contacto Río Negro: Prof. Rafael Olid Romero.- Celular 098270960 – e-mail: rolid .

Alentamos a todos a visitar nuestra página web www.semanacyt.org.uy por más información. Allí encontrarán información sobre años anteriores, y algunas novedades que se irán agregando en posteriores actualizaciones.

Gestor Dptal. Prof. Rafael Olid Romero

Programa de Popularización de la Cultura Científica

Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo

Ministerio de Educación y Cultura.

El derecho a la autogestión cultural

Posted by Jorge Padula Perkins marzo - 3 - 2010 - Miércoles Comentarios desactivados

Asistimos en nuestros días a una revalorización, social, política, jurídica y económica de la cultura. Ello la torna protagonista indiscutible, tanto desde lo empírico como desde las construcciones teóricas.

Desde hace ya años el derecho cultural ha sido reconocido con carácter universal en distinto tipo de documentos nacionales e internacionales. Por su parte, diferentes estudios académicos reclaman para el acontecer cultural calidad identitaria (Lomnitz, 2008), simbólica y liberadora (Auyero y Benzecry, 2008).

por http://culturaenparana.com.ar

La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 reza en su artículo 27 que “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.” .

Asimismo, los artículos 18 y 19 de la misma declaración, establecen los derechos de libre pensamiento y expresión, opinión y difusión de las ideas.

En este sentido debería entenderse también la libertad de expresión y difusión cultural a través de la autogestión. Es decir la percepción de cada individuo como gestor de su propio desarrollo cultural y el de su comunidad.

El derecho que las personas y los pueblos tienen respecto de la cultura no se limita al acceso a sus formas y manifestaciones, sino que incluye la producción, promoción y autogestión.

El artículo 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ONU, 1966) establece el amplio derecho de toda persona de “participar en la vida cultural”.

La cultura debe ser entendida como una forma de comunicación y libre expresión y, en tal sentido, favorecerse su desarrollo como natural naciente de sus actores, intuitivo y proactivo desde los intereses personales y grupales más íntimos y legítimos.

El desarrollo cultural está imbricado de manera indubitable con los derechos a la educación y a la libre expresión. De hecho son manifestaciones diferentes pero con un tronco común en cuanto a formas constitutivas y expresivas de la persona.

El gestor cultural es un facilitador en cuanto a diseño, planificación y administración de proyectos culturales y como tal constituye un elemento importante en el desarrollo cultural. No obstante su figura no debe confundirse con la del mediador indispensable. Por el contrario, toda persona ha de entenderse potencialmente capaz de adoptar una actitud proactiva en materia cultural.

No existe el “ejercicio ilegal de la cultura” cuando sus caminos no incluyen a un gestor cultural.

“Gestar -dicen Olmos y Santillán Güemes (2004)- es dar origen, generar, producir hechos…lo que, de por si, implica movimiento, crecimiento, transformación creadora…” siempre ligada a la acción.

La cultura no es solo un bien de consumo, tangible o intangible, sino un bien integrador y creativo, emergente personal y social.

Entendida la gestión cultural como “conjunto de acciones que potencian, viabilizan, despiertan, germinan y complejizan los procesos culturales” (Guédez y Menéndez, 1994), se aprecia claramente que tales acciones encuentran sus raíces en la persona humana y en los grupos primarios antes que en la figura de un profesional orientado al respecto, aun cuando éste pueda tornarse en mediador si las circunstancias lo hacen adecuado para los verdaderos portadores primigenios del derecho cultural.

Así como se reconoce el derecho a publicar ideas y opiniones y ello no implica la necesaria mediación de los profesionales de prensa, del mismo modo el derecho a la cultura no implica la participación ineludible de profesionales de ese campo. Por el contrario, se trata de un derecho personal que puede ser ejercido libremente y sin mediación alguna por cada individuo.

Es por eso que, más allá de la importancia que pueda tener la formación de gestores culturales, tan en boga en estos tiempos, la actitud más democratizadora de la cultura sería la de brindar saberes de gestión a los individuos y grupos sociales involucrados o deseosos de involucrarse en la producción de hechos culturales de distinta índole.

Seria un signo de madurez social otorgar las herramientas adecuadas para que las personas puedan autogestionarse en los aspectos culturales como forma de reducir la intervención externa en los procesos de gestación y producción.

Porque “el control cultural no implica solamente la capacidad de usar o consumir un bien cultural, sino la capacidad y libertad para producirlo, reproducirlo e instalarlo” (Garreta, 2004).

En tal sentido “todos los integrantes de la sociedad han de ejercer y gozar el derecho a la cultura que no es solamente la posibilidad de acceso al consumo de toda la oferta sino también la libertad de expresión y promoción de las propias pautas identitarias de las minorías, sin imponer un modelo hegemónico” (Olmos, 2004).

Lo antedicho da lugar a la demanda de una especie de alfabetización cultural. García Carrasco (2009) señala al respecto la vigencia de la expresión “alfabetizaciones múltiples” que implica el proceso alfabetizador en muchas dimensiones en un amplio abanico de incorporación cultural.

“Desde la perspectiva del hecho las culturas se presentan como quehaceres, actividades en proceso, y/o como realizaciones, productos acabados, como realidades en construcción y/o como productos de fábrica” puntualiza García Carrasco (2009) y asegura que “la iniciación cultural se concibe en este marco de referencias como un proceso capacitante, habilitante, para la participación en quehaceres” para continuar indicando que la cultura incorporada “se muestra en la acción social y en la profesión del actor social”

Así la cultura como “realidad instrumental” destinada a “satisfacer las necesidades del hombre que sobrepasan la adaptación al medio ambiente” (ibídem.), denota un alto valor empírico en su cotidianeidad.

Desde la perspectiva de la significación, adquiere relevancia la “actividad simbólica mediante la cual los humanos descubren, describen e incorporan el significado, mientras notan y sienten el mundo” (ibídem) lo cual implica también un indubitable involucramiento de la persona.

Si lo que se desea es promover una cultura naturalmente emergente y libre de condicionamientos, las políticas en tal sentido deberían incluir una alta dosis de diseminación de los saberes atribuidos en forma genérica a la gestión. Una verdadera contribución a la democratización de la cultura debe hacer depositarios a los individuos y a los pequeños grupos sociales de las herramientas teórico prácticas para la acción.

Autor: Jorge Eduardo Padula Perkins(*)

Bibliografía y fuentes:

- Auyero, Javier y Benzecry, Claudio (2008): voz “Cultura” en Altamirano, Carlos: Términos críticos de sociología de la cultura, Paidós, Buenos Aires.

- García Carrasco, Joaquín: (2009). “Las formas de la alfabetización cultural en la sociedad de la información”. En San Martín Alonso, A. (Coord.) Convergencia Tecnológica: la producción de pedagogía high tech [monográfico en línea]. Revista Electrónica Teoría de la Educación: Educación y Cultura en la Sociedad de la Información. Vol. 10, nº 1. Universidad de Salamanca . En línea: http://www.usal.es/~teoriaeducacion/rev_numero_10_01/n10_01_garcia_carrasco.pdf [Consulta: 12-DIC-2009]

- Garreta, Mariano J. (2004): “La asociación sociocultural en una sociedad compleja”. En : “El gestor cultural. Ideas y experiencias para su capacitación”, CICCUS, Buenos Aires.

- Guédez, Victor y Menéndez, C. (1994): “Formación del gestor cultural”. En: Memorias del Encuentro Internacional sobre Gestión Cultural. COLCLTURA-SECAB, Bogotá.

- Declaración Universal de Derechos Humanos, ONU, 1948. En línea:
http://www.un.org/es/documents/udhr/ [Consulta: 12-DIC-2009]

- Lomnitz, Claudio (2008): voz “Identidad” en Altamirano, Carlos: Términos críticos de sociología de la cultura, Paidós, Buenos Aires.

- Olmos, Héctor A. (2004): “Políticas culturales y gestión”. En : “El gestor cultural. Ideas y experiencias para su capacitación”, CICCUS, Buenos Aires.

- Olmos, Héctor A. y Santillán Güemes (2004): “El mundo en gestión”. En: “El gestor cultural. Ideas y experiencias para su capacitación”, CICCUS, Buenos Aires.

- Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ONU, 1966. En línea: http://www.indigenas.bioetica.org/cescr.htm [consulta: 12-DIC-2009]

(*) Periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Egresado de la Universidad del Salvador. Publica en medios desde los años 70. Desde entonces textos suyos han aparecido en medios como La Palabra, Cruz del Sur, Visión Sur, La Lealtad, El Periodista, Visión Sureña, Perspectiva Sur y las revistas Quilmes Generando Cultura, Dosis, Todo es Historia e Historia de la ciudad de Buenos Aires. Entre 1991 y 1993 fue redactor general del periódico mensual Prensa Barrial. Especializado en temas de educación a distancia, ha publicado artículos sobre la materia en las revistas Aprendizaje Hoy (Argentina), Candidus (Venezuela) y Educación y Biblioteca (España), como también en distintos sitios web como el BENED de la Cátedra Unesco de Educación a Distancia, Quaderns Digitals y otros. Socio vitalicio del Círculo de la Prensa de Quilmes y Honorario de la Biblioteca Popular “Pedro Goyena”, participó también como miembro y directivo de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires filial Quilmes y del Grupo de Arte Joven, del que fue uno de sus fundadores. Ha publicado los poemarios Una carta a la nada (1974), Después de cada hora (1978), 10 poetas argentinos (coautor, 1980), Amantes (1981) y Jardín animal (coautor, 1982), el ensayo El periodista José Hernández (1996) y el texto académico Una introducción a la educación a distancia (2003).

Fuente Original:

Laurentino, revista digital de culturas, 4 enero 2010

Acerca de nosotros

SUR Cultural surgió en el año 2005, teniendo como objetivo el difundir todo aquello que estuviera relacionado con la cultura uruguaya. Es por eso que el primer contenido que se publicó fue sobre el Primer Encuentro Nacional de Revalorización Cultural.
Siempre que hagamos algo con verdadero gusto obtendremos la felicidad.
Así que podemos describir a SUR Cultural como el lugar donde se educa para la vida.

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