Gestor cultural ¿creativo o administrativo?

Posted by Jorge Padula Perkins Mayo - 12 - 2010 - Miércoles Comentarios desactivados

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?. He aquí algunas reflexiones en torno de estos interrogantes.

Gestor – cultural – profesional – arte – sociedad – académica – creatividad – administración – status – rol – motivación – diseño – curriculum

 

Vivimos tiempos en los cuales las actividades culturales están íntimamente vinculadas a la figura del gestor cultural.

Se trata de una profesión nueva que ha germinado al calor de la revaloración de la cultura misma y de la asociación de ésta con la sociedad, la identidad, el patrimonio, la economía y otros aspectos de la vida humana.

El profesional en gestión cultural se ha instalado como una necesidad para el desarrollo de actividades relacionadas al arte y la cultura aun cuando éstas han tenido lugar a través de la historia de la humanidad sin que interviniese en ellas un gestor formalmente constituido como tal.

Es por este motivo que resulta útil proponer caminos de indagación respecto del rol que le cabe desempeñar al mismo.

¿Cuál es el rol real de un gestor cultural? ¿Es un creativo que imagina y diseña novedosos canales de expresión para las artes y otras expresiones culturales? ¿Es un planificador y desarrollador de proyectos? ¿Su capacitación lo aproxima a la administración de un museo o de un teatro o a imaginar y generar nuevos espacios para la exhibición o la actuación?

Sánchez Cerro (1979) ha escrito un trabajo sobre el status profesional del bibliotecario que resultará de utilidad para trazar un paralelo con el gestor de la cultura.

“Respecto al concepto de status –asevera- hay que subrayar que éste hace referencia a la posición que un individuo ocupa y no al individuo mismo” , como así también que “la manifestación principal del status es el rol, vale decir la conducta que los demás esperan de quien tiene una determinada posición” (ibídem).

A su vez puede distinguirse entre status “adscrito, que se asigna en virtud de motivos que la persona difícilmente puede cambiar y el status adquirido, el cual se debe a los propios actos y decisiones de la persona” (ibídem)

Sin lugar a dudas quien se forma en carreras de grado o de posgrado en gestión cultural consigue para si un “status adquirido” en orden a su capacitación. Es así como el gestor cultural se configura como el individuo apto, académica y socialmente reconocido, para llevar a cabo una serie de actividades en torno de manifestaciones del arte y la cultura.

Para el Instituto Universitario Nacional del Arte, los egresados de su Especialización en Gestión y Administración Cultural, “podrán desempeñarse con total idoneidad en la toma de decisiones vinculada a la planificación y diseño de proyectos culturales de envergadura, así como en el campo de la gestión y administración tanto en el ámbito privado como en la órbita del Estado.”

Por su parte FLACSO ofrece una formación de posgrado en Gestión Cultural y Comunicación, destinada a capacitar “agentes culturales del área pública y privada”, con particular atención en “las técnicas de gestión y de administración culturales, contemplando tanto sus aspectos teóricos como su aplicabilidad práctica en nuestro país y la región”.

La propuesta de la tecnicatura en gestión cultural de la Universidad Nacional de Mar del Plata apunta mientras tanto a “la formación del gestor cultural, basada en la necesidad de una nueva generación de capacitadores en el área” que “pueda realizar con solvencia académica; operaciones, gestiones, animación y gerenciamiento cultural”.

En estos ejemplos se aprecia que, salvedad hecha de la referencia a la animación que se hace en el último caso, el status adquirido que ofertan las instituciones académicas como producto de la formación, es predominantemente el de un gestor cultural orientado al diseño, la planificación, ejecución, gerenciamiento y administración en el área pública o privada.

Nada se dice respecto de la creatividad, la imaginación, la audacia, la operatividad, la indagación o la búsqueda, como virtudes deseables en la figura del gestor de la cultura.

El status que la sociedad, a través de sus instituciones de educación formal propone para el gestor cultural está más cercano al del administrador que al del creador.

Colombres (2008) afirma que “el perfil del gestor cultural nada tiene ya que ver, gracias a la creciente colonialidad de las ciencias sociales, con el de un militante de base que opera en su cultura y desde ella se proyecta hacia los otros campos del quehacer” sino que se trata “de un profesional con formación universitaria, por lo común proveniente de la clase media e incluso alta, o de un intelectual con un vasto currículum vitae y cursos de postgrado en el exterior que ostenta como broches de oro” y no de emergentes propios de los grupos sociales en los que pretenderá hacer ejercicio de su profesión.

La sola idea de gestión cultural implica para Colombres (ibídem) “una obligación de rendir cuentas, que se instrumenta a través de informes y balances sobre el uso tanto del presupuesto asignado como de los otros recursos puestos bajo su control” al punto de homologarse el verbo gestionar con el de gerenciar. Mientras tanto es muy poco común que el promotor cultural nato, surgido de la realidad productiva cultural de un grupo social, “tenga recursos que administrar y sobre los cuales deba rendir cuentas. Rara vez habrá un presupuesto depositado en un banco. Los proyectos surgen de un deseo profundo o una necesidad imperiosa, y los recursos irán apareciendo sobre la marcha en escasa medida, aportados en forma solidaria por quienes se sienten militar en una causa que mejorará sensiblemente su calidad de vida, al dar a ésta un sentido profundo” (ibídem)

Ahora bien ¿cuál es el rol que se presume desempeñe el gestor cultural en función de ese status que en la sociedad alcanza?

Pueden considerarse al respecto tres aspectos :

a) El rol prescripto. Es un sistema de expectativas que existen en el mundo social respecto del ocupante de una posición o status. Tales expectativas refieren a su comportamiento en relación con los otros.

El maestro o el médico habrán de conducirse dentro de los esquemas que en su sociedad y su cultura lo hacen maestros o los médicos.

El gestor cultural, en tanto figura novedosa en el medio, ¿habrá de asimilarse a los parámetros prescriptos para los intelectuales, los artistas o los administradores?

De acuerdo con las propuestas de formación que se han visto, el rol prescripto para el gestor cultural es fundamentalmente el de un desarrollador y administrador de proyectos con características gerenciales.

b) El rol subjetivo. Remite a las expectativas específicas que el ocupante de una posición percibe como aplicables a su propio comportamiento cuando interactúa con los ocupantes de otra posición. Es lo que desea hacer quien desempeña el rol.

Lo que el gestor cultural desee ser y hacer estará íntimamente relacionado con su cosmovisión y con su mirada respecto del arte y la cultura. Estará vinculado a su perspectiva de aproximación y compromiso con el hecho cultural.

La experiencia personal de interacción con sujetos interesados en realizar estudios de gestión cultural, o ya involucrados en ellos, permite visualizar  diferentes expectativas al respecto. Muchos de esos individuos denotan intereses relacionados al desarrollo de las propias actividades artísticas que presumen podrían ser motorizadas a partir de los saberes de gestión. Otros están claramente definidos por una vocación administrativa. Algunos se perciben como motivados por utopías de “salvataje” de expresiones culturales espontáneas de ciertos sectores sociales.

c) El rol actuado o desempeñado. Se asocia con los comportamientos manifiestos específicos del ocupante de una posición cuando interactúa con los ocupantes de alguna otra posición. En una resultante de fuerzas entre lo esperado, lo deseado y lo posible. En definitiva el desempeño real y concreto del profesional, en este caso del gestor cultural, en orden a su realidad, su visión y su compromiso personal.

Al respecto no es descabellado presumir que la predisposición a la acción espontánea y creativa sea de algún modo encorsetada por la formación académica estructurante que denuncia Colombres (2008) cuando asegura que los medios académicos “piden al gestor cierta sensibilidad social en el ejercicio de su profesión, lo que es de por sí una confesión de que se opera desde arriba hacia abajo, promoviendo una acción dentro de grupos subalternos ajenos a su esfera social, y sin contar mayormente con ellos, pues si se tratara de un proyecto compartido y cogestionado este requisito estaría de más.”

Tenemos entonces una figura de gestor cultural orientada, por status social, formación académica y rol prescripto, al diseño y gerenciamiento de actividades de esa índole.

Según se desprende de la mayoría de los programas de estudio, el gestor de la cultura no se forma en técnicas de creatividad para la innovación o la generación de ideas, tampoco en actividades de interacción grupal ni en animación social, que promuevan un perfil participativo, proactivo y creador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Las carreras de grado y postgrado en gestión cultural se construyen sobre diseños curriculares orientados a la formación de gerenciadores eficientes, capaces de realizar proyectos estratégicos y administrarlos en todos sus aspectos, incluyendo el manejo de fondos y aun su captación en el mercado.

Algunos programas incluyen conocimientos generales sobre las distintas disciplinas artísticas, en tanto presuponen que el desempeño profesional requiere una íntima ligazón con ellas. Otros carecen de tal interpretación y oferta de contenidos.

Ahora bien, no hay duda de que la formación en gestión cultural se orienta a la administración y no a la creación. Por lo tanto no se puede esperar ni reclamar de los profesionales de tal modo capacitados que tornen en militantes dispuestos a poner al servicio de la cultura su imaginación y creatividad. Tampoco que palpiten emocionados las alternativas de las artes en las cuales siquiera se interiorizan. El gestor cultural es un administrador orientado en actividades culturales, como podría serlo en cualquier otra actividad humana.

Esto último no anula la posibilidad de que algunos gestores culturales estén personalmente motivados a transitar caminos de creatividad que los constituyan en socios de las utopías que propulsan desarrollos artísticos y sociales. Bienvenidos ellos.

 

 

Bibliografía y fuentes:

Colombres, Adolfo (2008): Jugar en el bosque cuando el lobo no mira ¿Militancia cultural o gestión profesional? . En : II Congreso de Cultura, Mar del Plata, septiembre 2008. En línea. http://www.scribd.com/doc/6000540/Militancia-Cultural-o-Gestion-Profesional [Consulta: 31-DIC-2009]

Sánchez Cerro, Graciela y otros (1979): Status del profesional bibliotecario en el Perú. En: Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. Nº 26-27, pp. 261-270. Lima, 1979. En línea http://bvirtual.bnp.gob.pe/cod_libro.php?cod_libro=821 [Consulta: 30-ENE-10]

http://comunidadmadariaga.blogspot.com/search?q=status [Consulta: 30-ENE-10]

www.bautistas.org.ar/educacion/socorro1.pdf [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.iuna.edu.ar/posgrados/carreras/index.php [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.flacso.org.ar/formacion_posgrados_contenidos.php?ID=52 [Consulta: 30-ENE-10]

http://www.mdp.edu.ar/uabierta/oferta/carreras/gestcult.htm [Consulta: 30-ENE-10]

Fuente Original:

http://www.ellibrepensador.com/2010/02/03/gestor-cultural-%C2%BFcreativo-o-administrativo/

Juego de ROL en vivo sobre la llegada del Islam

Posted by Gustavo Azambuja Noviembre - 7 - 2008 - Viernes Comentarios desactivados

“Hispania 711: La llegada del Islam” es una partida de Rol en Vivo histórico-medieval, que pretende recrear una situación histórica a través de un juego de rol divertido e interpretativo… El evento intenta ser lo más fiel posible a la realidad del momento.

Leo y transcribo desde WWWhat’s HOT:

Para quien no haya oído hablar nunca de ello, el Rol en vivo es una forma de jugar a rol totalmente diferente a la que estamos acostumbrados a ver, pues en vez de papeles, imaginación y dados, en el rol en vivo disfrutamos de la aventura físicamente y las escenas no se reproducen en la mente, sino que se representan.

Y es el grupo rolero En Clave de Rol el que ha preparado una campaña de rol en vivo sobre la llegada del Islam a la península los días 9,10 y 11 de enero en La Sauceda (Málaga). Concretamente, la campaña se ambientará en el 711, cuando los musulmanes entraron a la península a base de batirse contra los visigodos. Imagino que serán estos dos grupos, los visigodos y los guerreros de Alá, los que serán jugables en la campaña.

Si quereis probarlo es muy recomendable para principiantes, porque los organizadores han simplificado mucho el sistema de combate para que los jugadores no tengan que centrarse tanto en las reglas de rol tal cual y se centren más en interpretar y actuar como lo haría un musulmán o un visigodo: por ejemplo, todas las armas hacen el mismo daño y dependiendo de qué parte del cuerpo golpeen hacen un efecto u otro, sin más complicaciones.

Para probarlo, informaros de precios etc. podeis mirarlo todo aquí, irán actualizando al web conforme se aproxime el evento.

Actividad: Juego de rol para niños

Posted by Gustavo Azambuja Octubre - 12 - 2008 - Domingo 2 COMMENTS

Luego del artículo sobre los Juegos de rol como recurso didáctico, encontré esta página con recursos, entre ellos, esta guia para armar un juego de rol en el aula, nosotros lo modificamos y adecuamos para una clase de historia:

Definición

El juego de rol pretende hacer vivir experimentalmente una situación o acción en la que se pueden encontrar los participantes. Se trata de vivenciarla no sólo intelectualmente, sino también con los sentimientos y el cuerpo.
Habrá que elegir un tema que cree conflicto, se puede inspirar en un hecho real o imaginar una situación.

Objetivos

  • Proyectarse en los papeles planteados, comprenderlos.
  • Mejorar la acción proyectada (corregir errores, aumentar el control personal sobre la situación)
  • Percibir emociones
  • Desarrollar la cohesión del grupo
  • Incrementar la confianza personal

Los participantes deben proyectarse en los roles que se les ha pedido que jueguen, que sea lo más realista posible.

Participantes

Actores, observadores y animador

Escenario

Hay que situarlo en un contexto determinado:

  • El lugar, el marco y sus peculiaridades.
  • La época precisa
  • Los componentes significativos de la situación de partida (contexto socioeconómico, personajes de la situación: papel en el juego, clase social…)

Material y Acessorios

Los menos posibles para no caer en la teatralización

Consignas iniciales

  • Precisas para que no se descontrole, pero también vagas para permitir la creatividad.
  • No tomárselo en broma
  • El animador puede congelar en juego para que expresen sus emociones, lo habitual es hacerlo al final.

Consignas para los observadores

Deben acumular material para la fase de análisis, que se centren en algunos puntos precisos:

  • El comportamiento de los personajes o del grupo
  • Los errores de los personajes
  • Sus reacciones

Desarrollo

  • Precisión de detalles (acción, escenario, circunstancias de partida)
  • Enumeración y explicación de los roles y observadores, asignación de los mismos.
  • Tiempo de preparación a los actores, consignas a los observadores
  • Señal de inicio del juego. El animador velará a partir de entonces para que no haya exceso de realismo, excesiva teatralización…
Antes de dejar que las cosas se desarrollen en un sentido que no conducirá a nada, puede ser interesante que el animador corte y proceda a una evaluación de lo que ha pasado. Toda la dificultad consiste en no detener el juego demasiado pronto ni demasiado tarde.

Evaluación

Estructurar lo vivido, organizar los elementos aportados por cada uno de los participantes y reflexionar sobre los roles.

  • Relato de los observadores, descripción del desarrollo
  • Relato de los actores: expresar sus vivencias y sentimientos
  • Relato de los observadores de roles concretos Si no ha funcionado, buscar a qué se ha debido: ¿a las consignas?, ¿al contexto propuesto?, ¿a la actitud del grupo?, ¿a su desarrollo?.
Conviene prever una progresión, realizar pequeños juegos por grupos antes de hacer uno más complejo.

Ejemplo para llevar a la práctica:

Clase:

Quinto o sexto año de Primaria.

Tendría que ser un juego presentado en talleres.

Escenario:

Montevideo de 1811 -
Montevideo era sede del poder español y de la sociedad jerarquizada en razas y clases. Comerciantes, prestamistas, estancieros y altos funcionarios, formaban la clase alta de orígen humilde heredado de sus antepasados canarios, vascos y catalanes. Pequeños tenderos, pulperos, militares y funcionarios de baja graduación, y artesanos, integraban la clase media. Debajo de todos, un tercio de la población era negra y esclava. En el interiror de Montevideo vivian los gauchos (dibujar un mapa sobre esta región en aquella época).

Existían tensiones. La autoridad española impedía a los estancieros la libre venta de sus cueros a los comerciantes ingleses y portugueses, y demasiado a menudo los amenazaba con cobrarles las tierras que detentaban. Así lo hizo, en agosto de 1810, meses antes del estallido de la Revolución por la Independencia en febrero de 1811.

Materiales:

Un mapa de ese territorio ( Banda Oriental) en aquella época.

Consigna Inicial:

  • Esta iniciándose el éxodo del Pueblo Oriental en Octubre de 1811. Nuestro Prócer Artigas dejaba de tener el apoyo de la junta de Bs.As que había establecido un acuerdo con El Virrey Javier de Elío, entonces estaba buscando gente que lo apoyase para seguir adelante con su lucha por la libertad de nuestro pueblo. Aquí es donde entran los alumnos que son un:
    - dos gauchos
    - el hijo rebelde de un estanciero
    - tres negros esclavos

Desarrollo:

Se cuenta a los alumnos el momento histórico donde se encuentran (escenario), luego se deben plantear situaciones que hagan que los alumnos se choquen con la realidad social de aquella época (diferenciación racial y socio-económica). Un posible diálogo para comenzar el juego sería:

[la maestra] Todos se conocen de haberse visto alguna vez, y en este momento están en un bar algo escondido, en las afueras de la ciudad pensando en buscar una aventura.

En ese momento escuchan que el hombre de sombrero y pañuelo (que le ocultaba la cara) que estaba sentado en la mesa de al lado se levanta bruscamente y claramente enojado le grita a la persona con la que estaba comiendo: “Es una locura!, sería imposible, es MUY arriesgado!!!” da un golpe en la puerta y se va del bar.

Ustedes quedan super interesados y se miran entre ustedes pensando quien será el hombre que ahora esta sentado, comiendo solo con un aire muy misterioso. Quién se animará a ir a hablar con él, seguramente sepa de una buena misión, una buena aventura”

Ahora los alumnos deben actuar, interpretar el personaje que se les asigno, y uno de ellos debe ir a hablar con el hombre misterioso (que será interpretado por la maestra) y allí seguira la historia. Es interesante en este ejemplo, mostrarles las dificultades que tendria un hombre negro esclavo en conseguir ser tomado en serio, o incluso conseguir un caballo para avanzar en el resto de la aventura.

Puede haber un encargado de llevar un diario de lo que pasa en el juego, formando un cuento que podrá ser tratado en clase, con los diálogos y acciones de cada personaje; contando la historia de como un grupo tan desparejo se unió en el éxodo de Artigas gracias a una conversación en un bar, contando las historias para llegar a conocer al prócer, y las desventuras vividas.

Acerca de nosotros

SUR Cultural surgió en el año 2005, teniendo como objetivo el difundir todo aquello que estuviera relacionado con la cultura uruguaya. Es por eso que el primer contenido que se publicó fue sobre el Primer Encuentro Nacional de Revalorización Cultural.
Siempre que hagamos algo con verdadero gusto obtendremos la felicidad.
Así que podemos describir a SUR Cultural como el lugar donde se educa para la vida.